A UNA HERMOSA PECADORA

¡Qué hermosa eres mujer!

Hay en tus ojos el destello de un algo inexplicable;
nada mas bello que tus labios rojos:
en tí todo es hermoso y admirable.

Te miro embelesada, te contemplo
reconociendo tu sin par encanto;
Más ¡Ay! Que de virtud no eres ejemplo
y has hecho derramar mares de llanto.

¿Por qué tiene tu talle gentileza?
¿Por qué tiene tu voz dulce armonía?
¿Por qué eres un modelo de belleza?
¿Por qué inspiras profunda simpatía?

¡Si en amores impuros te degradas.
si en algunos hogares dejas luto,
si de santas mujeres no te apiadas
rindiendo al vicio tu fatal tributo!.

¡Qué lástima gran Dios!.¡y eres tan bella!
Tan dulce, tan amable y expresiva,
que el hombre sigue tu funesta huella
y tú no quieres demostrarte esquiva.

¡Y tienes sentimientos generosos!
Y sueñas con el bien del adelanto;
y no quisieras ver menesteroso:
Más ¡Ay! Tu porvenir me causa espanto.
Espanto, sí; pues miro tu mañana
y te veo por la Tierra caminando,
y la que hoy es impura cortesana,
y vive sus deberes olvidando.

De todos despreciada y maldecida
repulsión inspirando su figura,
hoja seca del árbol de la vida
¡Nadie siente su inmensa desventura!

No, no la sentirán (¡Desventurada!)
porque hoy no compadeces a quien llora
a la que es por tu causa desgraciada,
lamentando el desden de quien te adora.

A más de una familia has desunido,
has roto por tu mal sagrados lazos;
sabiendo que pecabas, has caído
del impuro placer entre los brazos.

El goce de tu vida es usurpado,
y tendrás que beber gota tras gota
en tósigo terrible transformado,
el raudal del placer que ante tí hoy brota.

Y donde quiera que fijes tu mirada
sólo verás familias venturosas,
y al querer penetrar en sus moradas
encontrarás mujeres desdeñosas.

Que te dirán: ¿Qué quiere la mendiga?
Apártese de aquí, ¡Vaya un descaro!
Ni el eco escucharás de voz amiga
ni en puerto salvador verás un faro.

Tu cuerpo, por la lepra corroído
le agitarán violentas convulsiones;
una deuda terrible has contraído
que pagarás en mil encarnaciones.

No se arrebata en vano la ventura
de una familia, no; que no hay derecho
a gozar, mientras otro en su amargura
queda su corazón pedazos hecho.

No sirve, no, buscar atenuantes
al olvido fatal de los deberes,
diciendo que hay momentos, que hay instantes
que enloquece el licor de los placeres.

La virtud y el deber hablan de un modo
que todos entendemos su lenguaje;
y cuando nos hundimos en el lodo,
y cuando nos trae el libertinaje.

Comprendemos muy bien nuestra caída,
no nos empuja nadie, es que caemos,
propuestos a olvidar… ¡Todo se olvida!…
no nos pierden los otros, ¡Nos perdemos!…

Por eso te contemplo con tristeza,
porque estás por tu mal tan obcecada,
tan orgullosa estás de tu belleza:
que vives en el vicio encenagada.

Y vives satisfecha, no pensando
que otros lloran en tanto que tu ríes,
la copa del placer vas apurando
y con tu misma liviandad te envaneces.

¡Pobre mujer!¡Despierta! Tu hermosura
ha sido para ti fatal legado;
¿Por qué siendo tan bella eres impura?
¿Por qué queriendo el bien, tanto has pecado?

Despierta, reconoce tu delito,
piensa en el más allá, recapacita,
y exclama convencida: -Necesito
borrar la historia por mi mal escrita.

Y nueva magdalena arrepentida
conságrate al trabajo con anhelo,
y aprovecha las horas de tu vida,
dándole a los que lloran tu consuelo.

Visita con afán los hospitales,
pregunta a los enfermos porque gimen,
has tuyos sus dolores, y sus males
que sí los pecadores se redimen.

Y tú has pecado mucho, por lo mismo
necesitas remedios eficaces;
llegando con valor al heroísmo
dejando goces vanos y falaces.

Cada minuto en el vicio pierdes
es un siglo de llanto y de agonía,
quiero que mis palabras las recuerdes;
¡Porqué me inspiras tanta simpatía!

Por eso te he pintado tu mañana
con tan vivos colores; porque con anhelo
que desaparezca la mujer liviana,
y arrepentida que conquiste un cielo.
Conságrate al trabajo, de el emana
la dulce paz y el bienhechor consuelo;
Sal de tu abismo hermosa Magdalena!
Trabaja en tu progreso y seras buena.

AMALIA DOMINGO SOLER 1894