Poema Amalia Domingo Soler

El Espiritismo

Es el Espiritismo, el gran consuelo

que los mortales hallan en la tierra,
sin el imbécil limbo, sin el cielo,
ni del infierno la espantosa guerra:
el hombre encuentra en él, clara y sin velo
la lógica razón, donde se encierra
la causa y el efecto del problema
sin pecado de origen ni anatema.

Justa, evidente, fácil y sencilla
se ostenta la verdad sin duda alguna;
en él la preferencia a nadie humilla,
ni existen preeminencias de fortuna;
que en el Espiritismo sólo brilla
la nobleza del alma y no la cuna,
porque el espiritista es el obrero
del único progreso verdadero.

Las religiones todas han pintado
un Dios a sus caprichos y a sus antojos;
en todas le busqué, pero no he hallado
quien calmara mis angustias y mis enojos;
que el Dios que los mortales han formado
le cercan de la duda los abrojos,
y nada más horrible que la duda…
¡Feliz aquel que tras la fe se escuda!

Yo en los templos, al pie de los altares,
quería hallar a Dios, oyendo misas,
y escuchando monótonos cantares
del incienso entre nubes indecisas.
Envidiaba a los hombres que, a millares,
escuchaban con plácidas sonrisas,
las historias de luengas tradiciones,
de milagros, de santos y visiones.

Los envidiaba, sí; porque en mi anhelo
yo no encontraba a Dios en mi agonía;
un mito fue para mí siempre el cielo,
y el purgatorio, estafa y mercancía;
buscando a mi dolor algún consuelo
crucé los mares, y en tan fausto día,
al contemplar el piélago profundo
rendí homenaje al Hacedor del mundo.

Encontré a Dios en medio de los mares,
en sus noches tranquilas y serenas,
dejé de recordar mis patrios lares
y olvidé mis dolores y mis penas;
yo no había visto a Dios en los altares
mas lo hallé de la playa en las arenas,
en las montañas de nevada espuma
y en las rocas veladas por la bruma.

Al conocer de Dios el poderío
y al comprender Su sabia omnipotencia,
hallé en la humanidad un gran vacío:
que la unidad faltaba a esta existencia.
Entre honores y glorias, vi al impío,
y a la virtud sumida en la indigencia,
y dije: la creación es una obra
en donde un algo falta, o algo sobra.

¿Por qué unos gozan mil y mil placeres
y otros sufren tormentos sin medida?
¿Por qué, Señor, distingues a los seres,
para unos muerte, y para otros es vida?
¿Porque a los miserables los prefieres
dándoles recompensa inmerecida?
¿Y en tanto un alma pura y delicada,
no encuentra la felicidad soñada?

Tú que diste perfume a las flores,
y a las eternas olas su murmullo,
y al refulgente sol sus resplandores,
y a la enamorada tórtola su arrullo,
y a las aves plumajes de colores,
y al gusano de seda su capullo,
¿cómo hiciste al hombre desgraciado,
cuando Tu misma esencia lo ha formado?

Estas quejas al viento yo lanzaba,
cuando escuché una voz, pura y suave,
que estas sentidas frases murmuraba
“ Dios ha querido que tú duda acabe;
si ves la humanidad gimiendo esclava,
sufriendo una expiación penosa y grave,
no creas que retrocede en su adelanto,
la perfección se riega con el llanto”.

“ Recuerda de Jesús la triste historia,
que diecinueve siglos han pasado,
y aún los hombres veneran su memoria,
y sus leyes al mundo han dominado;
pues con la muerte conquistó su gloria;
y Él que fue escarnecido y humillado,
¡ha sido de la tierra el gran profeta,
el regenerador de ese planeta…!

“ No pienses que en la tumba está la muerte
porque ves disgregarse la materia
nada en la tierra permanece inerte
todos circulan por distinta arteria;
en mi revelación vengo a ofrecerte,
la causa que da efecto a la miseria:
porque Dios en su justa omnipotencia
para ninguno tiene preferencia”.

“ A cada cual le da lo que ha ganado:
al espíritu dio libre albedrío,
y éste por sus antojos dominado
vive según su loco desvarío:
para el progreso eterno destinado,
prefiera el lodazal, o el limpio río,
que dure años o siglos su jornada,
hacia el Todo camina, no a la Nada”.

“ Hay mundos mil y mil donde los seres
encuentran elementos de arte y vida,
mezclados con acervos padeceres,
armonía universal no comprendida:
pues si fueran eternos los placeres
sería su sensación desconocida;
y tienen peso igual en la balanza,
la realidad del bien y la esperanza”

“ La esperanza es la voz de las edades
y el Espiritismo su idioma,
manantial de las lógicas verdades
que en la fuente de Dios raudales toma;
consuela mil penalidades,
astro del luz que en el Oriente asoma:
y es el Espiritismo la gran ciencia
que os puede definir vuestra existencia”.

Cesó la voz de modular sonidos,
latió mi corazón, sentí en mi mente
brotar los pensamientos confundidos
cual brotan del volcán su lava hirviente;
la luz fue penetrando en mis sentidos,
comprendí la justicia omnipotente,
y ví que la creación es una obra
que nada le hace falta ni le sobra.

¡Humanidad que vive sumergida
en la más dolorosa indiferencia,
y que por tu ignorancia eres deicida;
reconoce y admira a la gran ciencia,
que descifra el problema de la vida
demostrando el por qué de esta existencia,
y el pasado, el presente y el mañana,
las tres edades de la raza humana!

¡Qué presentan cien mil generaciones
en sus dioses, sus ritos y misterios,
en las ruinas de pueblos y naciones,
y en los bosques, primeros monasterios,
las sectas de diversas religiones,
que existen en distintos hemisferios,
los mundos que en su eterno movimiento
obedecen a un solo pensamiento!

Por el Espiritismo se eslabonan
formando una cadena bendecida,
los unos en los otros se aprisionan
y componen el Todo de la vida.
¡Atrás los orgullosos que blasonan
de haber marcado al tiempo una medida,
para el tiempo no hay límite prescrito,
porque éste, como Dios, es infinito!

Amalia Domingo Soler