CONGRESO ESPÍRITA MUNDIAL ESPAÑA VALENCIA 2010
CONFERENCIA DE CLAUSURA DE JOSÉ RAÚL TEIXEIRA
UNA NUEVA ERA PARA LA HUMANIDAD
Distinguidas señoras, distinguidos señores, distinguida mesa de los trabajos, mis queridos hermanos espiritistas, particularmente los que nos acompañan por www.tvcei.com, nuestro saludo muy fraternal con votos de paz para todos nosotros.
¡Sí es verdad!
Estamos viviendo tiempos muy importantes. Jamás se ha visto un crecimiento del número de las iglesias de todas las denominaciones como en nuestra actualidad.
¡Sí es verdad!
A la vez crecen las estadísticas criminales. Se establecen marcos siempre más altos del número de abortos, de pedofilia, de suicidios, de homicidios. Pero crecen las iglesias.
¡Sí es verdad!
Jamás el mundo contempló avances tan inmensos en los campos de la tecnología como en nuestra actualidad. Logramos viajar desde un punto al otro del mundo, de un polo al otro en pocas horas gracias a la máquina que es más pesada que el aire. Enviamos mensajes en fracciones de segundos por internet. Hablamos con todas las partes del mundo. Penetramos en museos, casas de arte, fiestas, campeonatos de todos los matices en un parpadeo de ojos.
¡Es verdad!
Pero jamás hemos visto las máquinas de guerra tan crueles; cohetes, misiles, que basados en esa tecnología acompañan sus víctimas, los verdugos a través de la temperatura, por la respiración, por la cantidad de oxígeno que sale de los pulmones. En nombre de la tecnología, armas, las más modernas destruyen implacablemente.
¡Sí es verdad!
Estamos acompañando la economía mundial como jamás hemos visto. Las monedas que se unifican, las monedas que se separan, los negocios siempre más amplios, y el desempleo, el hambre. Las disputas económicas más crueles.
¡Es verdad!
Que estamos viviendo un mundo de contrastes muy graves, insanos. Pero a la vez pensamos en lo que pasa por las mentes humanas al frente de tantos progresos cuando miramos a nuestros niños y niñas alrededor del mundo nos parecen que sufren abandonos porque se están transformando niños y niñas en padres y madres antes de la adolescencia y en la adolescencia.
Parece que estamos asistiendo a esas catástrofes terribles en medio de tanta riqueza, de tanto dinero, de tantos progresos tecnológicos de tantas máquinas. Son situaciones paradójicas para el corazón humano.
Los gobiernos establecidos acompañan el progreso de la drogadicción; sus fronteras están abiertas a pesar de todas las providencias. Día tras día las criaturas crean maneras más sofisticadas de llevar y traer los venenos para la vida humana.
Nuestros hijos, nuestras hijas.
Mientras estamos hablando para los otros, adoctrinando a los espíritus desencarnados no hemos logrado conducir por la buena educación a aquellos que Dios puso bajo nuestras responsabilidades.
¿Qué pasa en el mundo contemporáneo?
En todas partes donde hay movimiento espiritual, cualquiera que sea su naturaleza, vemos las personas ubicadas en sus tormentos, en sus dudas insanables, como si jamás razonasen sobre las razones de su existencia en el mundo, es como si nadie supiere para dónde seguir, para dónde ir.
Entonces, nos damos cuenta de que hace casi 154 años, Allan Kardec brindaba al mundo la Codificación del Espiritismo. El Libro de los Espíritus ha sido un tesoro imborrable para todos aquellos que estamos en búsqueda de un camino nuevo, para todos aquéllos que deseamos respuestas para nuestras inquietudes, para todos aquéllos que desean compartir la construcción de un mundo mejor.
Es verdad.
Hace casi 154 años, y ¿por qué no lo hemos logrado todavía, y por qué no?
Parece que nuestro movimiento Espírita sufre del mismo fenómeno que ha sufrido el movimiento Cristiano, a la vez que crece el número de personas, que se hace el movimiento masivo, disminuye en cualidad, parece que las personas están en búsqueda de algo que sea más fácil y no que sea más eficaz, parece que tenemos necesidad de que alguien nos venga a resolver los problemas que nos pertenece a nosotros, aprendemos en el Espiritismo tantas cosas pero no es bien cierto que de él aprendemos, escuchamos, oímos, pero tenemos la impresión de que esas lecciones no nos han penetrado, porque seguimos con los mismos temblores, con los mismos temores, con los mismos miedos, sin coraje de salir de dónde estamos para realizar el vuelo hacia el mundo más alto.
En el Libro de los Espíritus, leemos sobre Dios, que es la Inteligencia Suprema del Universo. No es la inteligencia suprema de mi religión, es del universo, de todo lo que existe, pero muchas veces sentimos que esa información del más allá al respecto de la Divinidad no fue debidamente comprendida por nosotros, porque si hubiera sido por lo menos para nosotros los espiritistas esa cuestión de Dios, sería más importante porque a la vez que supiéramos que Dios es la más alta inteligencia en el universo, es la Suprema Inteligencia, todas las cosas que vienen de Dios hacía nosotros son supremamente perfectas. Eso sería lo suficiente para que saliéramos de las lamentaciones. Para que saliéramos de las amarguras con nuestras vidas.
Estamos casi siempre entendiendo que hemos nacido en una época indebida, que Dios nos puso equivocadamente entre personas de la familia, de la sociedad, y hay que otros que dicen que “no soy de este mundo”, posiblemente sea verdad.
Pero la pregunta más importante sería, a la vez que yo soy de este mundo, qué debo haber hecho para merecer este mundo, porque Dios no puede equivocarse. Las leyes son perfectas, nuestro razonamiento espiritista sería a tal punto que lucharíamos con fuerza para merecer cambiar este mundo a sabiendas de que Dios es la inteligencia Suprema del Universo.
¿En qué familia estoy ubicado yo? Es una familia terrible, es una familia maravillosa, es una familia culta, es una familia imbécil, débil…es la familia que yo merezco: hay algo que yo tengo que aprender con ella aunque sea aprender las cosas que no deba de realizar pero siempre hay algo que yo tengo que brindar a mi familia, que tengo que ofrecerle a ella. Por eso Dios me puso allí…Esposos, esposas, de temperamentos complejos; yo necesito de esos contrastes para observarme a mí mismo: en la paciencia, en la tolerancia, es el compañerismo, lo que sea. Yo necesito tener esos ojos para observar que Dios, la Inteligencia Suprema del Universo me puso donde yo necesito y Dios siempre nos brinda lo que sea mejor para nuestra felicidad.
Cuantas veces hablamos de Dios sin sentir lo qué estamos hablando, hablamos de Dios como de una costumbre cualquiera, pero no sentimos esa presencia de Dios en nuestras existencias, en nuestros hechos, en nuestra intimidad, pero el Espiritismo nos dijo sí, que Dios es la Inteligencia Suprema del Universo, es la causa causadora de todos las cosas. Nuestra certeza de Dios, nuestra creencia de Dios debería hacernos mejores personas, no mejores que los otros, mejores de lo que somos. Entonces el Espiritismo nos trajo la información de que somos seres existentes e inmortales. La existencia e inmortalidad del alma, uno de los principios del Espiritismo, una de las bases del Espiritismo, nos brinda felicidad de saber que una vez nacidos del amor de Dios, jamás desaparecemos. Esa es una información importante, bellísima, consoladora pero muy grave.
A la vez que no desaparecemos con la muerte, una vez que salimos del cuerpo físico, la realidad es que todas las construcciones nuestras seguirán con nosotros, donde quiera que vayamos llevaremos con nosotros nuestras realizaciones, positivas, negativas. Entonces sería importante para nosotros los Espiritistas que tenemos esa convicción de que no morimos jamás, solamente desencarnamos, de que es importante todas las cosas que yo venga a realizar, de que son importantes todos mis hechos. Entonces, cómo es que afirmando creer que soy inmortal desarrolle tantos odios alrededor mío, realice tantas traiciones alrededor mío, cómo es que yo puedo esparcir tantas mentiras si yo sé que no moriré, que regresaré a la Tierra. Si hubiéramos razonado… nuestras existencias en el mundo serían más equilibradas.
A la vez que somos inmortales, herederos de la Divinidad eterna, por qué nos mantenemos peleando por posiciones terrestres que se van a quedar aquí (pausa) y por qué no trabajamos por las posiciones interiores, por las condiciones espirituales de acuerdo con la propuesta del Maestro Jesús, de que deberíamos desarrollar y conquistar las riquezas que no pudiesen ser robadas por los ladrones.
Entonces ¿qué es lo que estamos haciendo con los conocimientos del Espiritismo? Parece que son conocimientos muy bellos para la charla, para decirnos a nosotros, pero no para alimentar nuestra filosofía de vida. Somos inmortales, que cosa buena, qué cosa seria, mis construcciones de hoy estarán siempre conmigo.
Decimos que las cosas negativas se quedaron en nuestro pasado, es verdad, pero en nuestro pasado histórico pero no en nuestro pasado psicológico. Las cosas equivocadas que realizamos o las cosas buenas que hicimos están presentes en nuestra actualidad, por eso es que en nuestra actualidad en el mundo vivimos los conflictos, las dudas, las luchas, las enfermedades, las alegrías, los contentamientos, son las respuestas de mi pasado presente, las cosas que hicimos regresan con nosotros para las nuevas reencarnaciones. Cuántas cosas sabemos nosotros y ¿por qué vivimos como quien no las conociera? Alguna cosa pasa con nosotros, estamos perdiendo el tiempo, porque los otros religiosos podrán afirmar en el más allá que no supieron, que sus liderazgos les hubieron enseñado otras cosas, pero nosotros los Espiritistas qué hemos de decir a nuestros Bienhechores Espirituales que nos están enviando mensajes día tras día, mensajes tras mensajes hablando de las mismas cosas para que aprendamos muy poco, para que tengamos en nuestras vidas muy poca cosa. El Espiritismo entonces nos habla de la inmortalidad del alma y ¿por qué el alma es inmortal? no puede concluir en una sola existencia, su perfeccionamiento hacia Dios y Jesucristo nos dijo que debíamos ser perfectos y cómo de perfectos, es nuestro Padre Celestial, no como igual pero en el sentido de nuestro Padre Celestial. La perfección en búsqueda de nuestro Padre, Jesús afirmó ser Él mismo el Camino, para que logremos esos resultados.
Pero la reencarnación, parece que no fue todavía bien comprendida por nosotros, porque si fuera así sabríamos que tendríamos que rescatar nuestros errores, como sonreír con nuestras alegrías en el futuro, en el porvenir, en los días de mañana. Es así que vivimos en la Tierra como si no fuésemos seres reencarnados. Por eso oímos un día del habla del médium de Chico Xavier que era imposible cambiar nuestro pasado pero tenemos todas las condiciones de hacer un nuevo mañana.
De acuerdo con las hablas de su Guía Espiritual Emmanuel, cuando se le dijo que nosotros somos esclavos de nuestro ayer y constructores de nuestro mañana, si supiéramos tendríamos un poquito más de cuidado en nuestra existencia ahora, porque en el porvenir llevaremos con nosotros las consecuencias de las cosas que estamos realizando hoy.
Un día en mi ciudad, iba con amigos de la Universidad para el almuerzo a un restaurante. Y mientras esperaba la señal de tráfico para atravesar la calle, miré a un basurero donde una mujer muy desmejorada buscaba cosas entre las basuras para comer. Metía la mano y se lo ponía en la boca. Y aquella visión me hizo un mal muy grande. Yo me puse así, muy triste, por percibir que la criatura humana tenía necesidad de comer en el basurero.
Crucé la calle, entré en el restaurante y los amigos me preguntaban:
-¿Vas a servirte Raul?
Yo estaba triste, y les dije:
- Voy a esperar un rato, un poquito más.
Quería rehacerme emocionalmente, pero mi mente no se despegaba de aquella mujer con mucha basura bajo el brazo y buscando comida en el basurero, aquella imagen no desaparecía de mi mente. En ese entonces, pude ver un ser espiritual que me dijo:
- Tranquilízate, hijo, come, porque esta hermana no te aceptará la comida limpia. Trajo para la reencarnación complejos muy graves de culpa. Acuérdate de que leíste el nombre de la calle en la pared.
Me acordé que mientras la miraba, el basurero estaba bajo el nombre de la calle. Me di cuenta de haber leído el nombre de la calle. Y el espíritu me dijo:
- Esa mujer es la reencarnación del homenajeado de la calle, y eligió la calle por una atracción porque fue uno de los peores políticos de nuestro país, de una posición sangrienta, cobarde, y que la historia del mundo casi siempre le presta homenaje a las personas pero sin valores moralescon las decisiones.
Entonces me di cuenta, porque conocía aquel bulto, aquel personaje por la historia, y el espíritu me dijo:
- Es ella aquel hombre, no acepta si alguien le ofrece una comida limpia la tiraba a la basura para comerla después. Un complejo, una culpa interna.
Y yo me quedé más triste todavía. Jamás pudiera imaginar, y el espíritu completó:
-Hay múltiples plazas, avenidas, calles con nombres importantes, y esas personalidades no lo merecen, no merecen los homenajes. Vuelven reencarnados para limpiar la basura de aquellos sitios que tienen sus nombres antiguos. Vuelven para cocinar en las cocinas que les presta homenaje. Vienen para tratar los jardines que tienen sus nombres del pasado para que aprendan con la humildad, con las cosas sencillas, a merecer no los homenajes del mundo, sino el homenaje del corazón y de la mente.
Entonces nosotros mismos, cuando conocemos las leyes de la reencarnación, debemos pensar que regresaremos, volveremos a los mismos sitios donde hicimos nuestros horrores.
Es verdad, y nosotros los Espiritistas lo sabemos. Nosotros sabemos que somos inmortales, que reencarnamos, sabemos que hay múltiples mundos habitados, la pluralidad de los mundos habitados como dijo Jesús, “en la Casa de mi Padre muchas moradas hay”, moradas de todos los niveles, para todos los tipos de espíritus y el Espiritismo confirma Jesús, cuando Allan Kardec en el Libro de los Espíritus en la pregunta 55 desea saber si son habitados todos los mundos que giran en la inmensidad, y el Espíritu de la Verdad le contesta que sí y que el hombre de la Tierra muy distintamente a lo que supone, no es el único dotado de sabiduría de conocimiento de virtudes. Jesucristo nos hubiera dicho que su rebaño existía en otras moradas de Dios, yo tengo otras ovejas que no pertenecen a este rebaño, el rey solar enseñándonos que son habitados por múltiples tipos de vida todos los mundos que giran en la amplitud celestial.
Si nosotros tuviésemos certeza de eso creeríamos que somos dueños de las estrellas, hijos de Dios, herederos suyo, cada uno de nosotros tiene una estrella que le pertenece pero para gobernarla tendremos que evolucionar, que crecer, que desarrollar nuestra propia luz, porque somos hijos de la luz. Tenemos este destino de crecer como afirmó el apóstol Pablo de Tarso: “En el pasado fuiste tinieblas, hoy después de Jesús, sois luz, andad como hijos de la luz”.
Es importante pensar que alguien que sea hijo de la luz no tiene otro destino, no debería de tener que no fuese esparciendo claridad alrededor suyo. Somos herederos de Dios, dueños de las estrellas pero sufriendo en los valles de tinieblas, de dificultades, de límites terrestres.
Y el Espiritismo nos habla por fin de la comunicación de los espíritus desencarnados con nosotros. Desde el primer hombre sobre la Tierra, el más allá busca la comunicación con nosotros. Nuestros ángeles guardianes, nuestros Guías, nuestros Benefactores, como nuestros enemigos, nuestros obsesores, aquellos con quienes no tenemos grandes afinidades y que esas desafinidades provocaron líos, odios que nos vincularon de manera negativa. Así los espíritus se comunican.
Antiguamente se les llamaban dioses, por eso Jesucristo nos dijo que somos dioses, somos espíritus, con esa capacidad de salir de las cosas mínimas y alcanzar a las estrellas, lo que hago hoy nos lo enseñó el Maestro, habréis de hacerlo mañana. A Él le correspondía la cualidad, aquel que hubiera conquistado ya y nosotros remitidos al futuro, lo que hago hoy podréis hacerlo mañana.
Mientras tanto, cuántos son los Espiritistas que tienen miedo de los espíritus. Miedo a los espíritus, y a muchos les pregunto: ¿pero cómo tú puedes miedo a los espíritus? ¡Ah! No sé Raul, ¡son espíritus! Almas del otro mundo. Yo les contesto, no es verdad, nosotros somos almas del otro mundo, porque los desencarnados están en el mundo normal primitivo, el mundo verdadero, nosotros somos los que estamos ubicados en cuerpo carnal, de mal olor, lleno de límites, con dificultades, con enfermedades.
Entonces si decimos que aquí están multitudes de seres espirituales y al mismo tiempo afirmamos que los espíritus están en el más allá, hay dos posibilidades: o ellos no están muertos, porque están entre nosotros, o nosotros ya morimos y no lo sabemos. Si estamos en el mismo espacio que ellos, hay dos posibilidades, o estamos muertos y no nos dimos cuenta, o ellos no están muertos, viven a pesar de no tener un cuerpo celular como el nuestro.
Estábamos en nuestra Casa Espírita después de una charla y una señora mayor me vino a hablar:
-Hermano Raul, yo quisiera hacerle un pedido, una solicitación: por Dios, por el amor de Dios, mi marido se murió hace dos años, pero no sale de mi casa. Todos los días lo veo, lo miro, en mi cuarto, en mi habitación, por la mañana me despierto y allí está mi marido.
Y yo le pregunté:
- ¿y qué le puedo hacer para serle útil?
- Yo quisiera hermano que usted me lo quitara del hogar.
Le dije:
- Pero no es tu marido.
- ¡Sí, pero cuando era vivo!
-Sí pero tu marido no era solamente el cuerpo, tu marido era el espíritu que manejaba el cuerpo.
-¡No! ¡Ahora él está muerto!
-Señora, si tu marido estuviera muerto ahora no estaría en tu casa.
Y ella se puso así sin comprenderme, y yo tenía que cerrar la charla porque era una charla de locos, de borrachos, y le pregunté a ella:
-Señora, ¿quién compró la casa?
-Fue mi marido.
-¿Quién pagó la casa?
-Fue mi marido.
- Entonces la casa le pertenece a él y usted tendrá que salir.
Y ella me miró, y me dijo:
-¿Yo tengo que salir?
- Sí, él compró la casa, él se la pagó, usted es la que tiene que salir.
- Entonces hermano, déjalo allí.
Una salida inteligente, porque tenemos la idea de que nuestro mundo es el mundo real. Todas las cosas que vemos, no son exactamente como las vemos, porque las vemos por medio de nuestros ojos, que tienen deficiencias. Cuando miramos a las estrellas, no es exactamente lo que vemos, porque tenemos los fenómenos de paralaxi, tenemos los fenómenos de la velocidad de la luz, cuando vemos la estrella no vemos propiamente la estrella, vemos la luz que está viajando hace mucho tiempo, 300 mil km por segundo lleva la luz en su viaje.
Entonces cuando tocamos una pieza sólida, es una ilusión de nuestro sentido táctil, porque esto no es algo duro como me parece al tacto, es un montón de átomos que giran en velocidades altísimas y que me da la sensación táctil de que esto es una pieza rígida, sólida. Pero los espíritus atraviesan las paredes, no hay fuego, no hay agua, no hay acero, no hay nada. Los espíritus lo atraviesan.
Entonces si supiéramos de nuestros poderes como seres espirituales, no seríamos vasallos de esas inquietudes. Tenemos en nosotros mismos las posibilidades de salir y crear alrededor nuestro un tiempo nuevo para la vida en la Tierra. No nos importa si alguien no esté haciendo lo que sea correcto, nosotros ya sabemos lo qué es correcto. No importa si hay gobernantes malos, no importa, es que ya conocemos el poder de la bondad, la magnitud del amor, no importa si hay criminales, si hubiéramos intentado desarrollar las virtudes. No importa si padres y madres múltiples están abandonando a sus hijos, por las calles, al frente de las computadoras, de la televisión, nosotros tendríamos el cuidado de educarlos, de estar más cercanos a ellos, de hacernos compañeros de la existencia, aconsejándolos, ejemplificando, orientándolos, porque tendremos que darle cuenta a Dios de lo que hicimos con los hijos suyos, que son nuestros hermanos, nacidos por medio de nosotros, pero no nacidos de nosotros.
Entonces, en estos días tan difíciles del mundo, de tantas malas noticias, tenemos una noticia especial, que el Espiritismo nos trajo, es de que somos seres inmortales, y que tenemos en Jesucristo nuestro Modelo y Guía para fundar en la Tierra una Era nueva de realizaciones que nos permitan experimentar la felicidad.
¡Es verdad!
Vivimos en un mundo de pruebas y expiaciones, pero nadie acepta una prueba para la reprobación. Nadie debe de sufrir sin aprovechar las consecuencias positivas del sufrimiento, sacar las buenas experiencias, las lecciones, nuestro poder de reflexionar sobre las cosas, que el dolor, que las dificultades, que las luchas humanas nos permiten.
Ya no sería tiempo de los espiritistas estar tan pendientes de los unos a los otros, debemos ser más independientes, realizando las cosas que sabemos que debemos de hacer, ya no hay tiempo de estar buscando siempre a alguien que resuelva los problemas para nosotros como hacíamos en otras religiones donde le brindamos al cura el poder de hablar con Dios para nosotros, de indicarnos los caminos de Dios, cuando Jesús se presentó como Camino, como Verdad y como nuestras Vidas.
Entonces esa Era que soñamos, esos tiempos que esperamos, la podremos iniciar, comenzar ahora en nuestra intimidad desde el momento en que no nos preocupemos con las cosas de nuestro vecino, con la vida ajena pero a cada quien será dado de acuerdo a sus propias obras.
El notable Jean Piaget, cuando escribió un texto muy importante sobre “el buen sentido”, afirmó que cuando una persona logra alcanzar el buen sentido, debe de vivirlo aunque a solas, debe vivirlo aunque nadie esté de acuerdo con él, porque sabemos lo qué es la verdad, sabemos lo qué es lo mejor, sabemos lo qué debemos y por qué habíamos tanto tanto: hoy no puedo, mañana no podré, no sé cuándo podré.
Por qué, por qué nos equivocamos tanto, es solamente hoy, es solamente ahora, y perdemos el día de hoy, y perdemos el momento de ahora.
Cuando nos demos cuenta de que el Espiritismo es una luz que ha descendido de lo más alto de los cielos hacia la Tierra y que nosotros somos homenajeados con la oportunidad de conocerlo, daremos valor a ese mensaje que Jesús nos permitió recibir en nuestra Tierra.
Somos felices queridos hermanos, en esos días de abandono, de suicidios, de homicidios, de malos gobiernos, en estos días de embarazos en la niñez, en drogadicción, en estos días de tanto cinismo, de corrupción, nosotros conocemos el Espiritismo que hace la diferencia para que nos vayamos de la Tierra con la conciencia recta, con el corazón lleno de amor, y las manos detenidas en el trabajo. Cuando lo hagamos podremos entonces decir a Dios, muchísimas gracias Señor por este nuestro encuentro en la Tierra; muchísimas gracias por el Espiritismo en estas existencias, muchísimas gracias porque nos permitiste venir, reencarnar, muchísimas gracias por el aire que respiramos, muchísimas gracias por todo Señor, muchísimas gracias por todo señores.