El SUFRIMIENTO Y EL AMOR

 

Antes de tomar la indumentaria carnal, objetivando el proceso reencarnacionista, solicitaste la bendición del sufrimiento como refugio de seguridad en relación a los peligros que enfrontarías.

Recibiste, en razón del ministerio que deberías ejercer, una organización física muy bien equipada, portadora de lucidez mental y equilibrio emocional, a fin de que pudieras aplicar todo el fluido vital mantenedor de la argamasa celular en el ministerio de iluminación.

Suplicaste el amparo de los mentores amigos, y diversos de ellos se dispusieron a acompañarte el paso, en la condición de orientadores y mantenedores de tu fe en los momentos más difíciles de la jornada.

Conseguiste dosis doble de salud, a fin de que las dificultades de los trabajos no disminuyeran el vigor y pudieras avanzar intimorato, con ancha sonrisa en la faz, cantando las glorias del Altíssimo.

Delante de muchas concesiones, también solicitaste el ferretear de algunos fenómenos conflictivos que venían de existencias anteriores.

Experimentaste soledad y dificultad, dolores y angustias complejas de solución, pero nunca te faltaron los socorros de los Cielos a través de variados recursos que disminuyeron el desencanto y la aflicción.

A La semejanza de un córrego que enfrenta escombros en su curso e impedimentos inesperados, avanzaste valerosamente y con seguridad, venciendo ancho tramo del camino.

Tus manos sudadas en el trabajo y tus sentimientos enflaquecidos no te impidieron de avanzar, y mismo cuando las rodillas se debilitaban, reunías fuerzas y proseguías.

Hubo instantes penosos y sombríos bajo colmos de tempestades que te abatían. Aún ahí conseguiste perseverar y en ningún momento pensaste en desistir

Tu devoción atrajo almas abnegadas de ambos lados de la Vida, a fin de auxiliar en el desiderato sublime a que dedicaste la existencia.

La palabra del Señor te daba seguridad y Su Luz te apuntaba el rumbo en plena oscuridad.

Lentamente la obra de amor planeada por los guías espirituales de la Humanidad florecía y comenzó a albergar los hijos del Calvario con dulzura y encantamiento.

Llovieron persecuciones de ambos planos, el material y el espiritual, y continuaste sonriendo, y llorando fiel A aquel que te invitó.

Se sucedieron vidas, por otras sustituidas, que continuaron velando por ti y sosteniéndose en los testimonios redentores.En momentos cruciales, cuando todo parecía rugir bajo el tropel de fuerzas desgobernadas, Jesús te amparó y al grupo, de modo que los cimientos mantuvieron los edificios del bien en seguridad.

Alcanzas el momento de las grandes transformaciones. Y los dolores se te presentan acuciantes, asustándote.

No temas! El amor todo lo vence y todo lo transforma.

Continúa amando, sin que te importen las respuestas que te llegan.

Este es un periodo muy grave para el proceso histórico de la Humanidad. Y es natural que seas igualmente afectado.

Espera por esta ocasión entre los encantamientos, la desolación, y al surgir la oportunidad anelada, no titubees, insiste y AMA.

!AMA INDISCRIMINADAMENTE!

 

Joanna de Ângelis
Psicografia de Divaldo Pereira Franco,