la-luz-de-la-verdad

El día que se aprende algo, es un día de sol en la noche de la ignorancia. Yo soy darwinista a mi modo, acepto el progreso de mi Espíritu desde el fondo del átomo, pasando por todas las transformaciones hasta adquirir lo que hoy poseo; memoria, entendimiento y voluntad. Yo creo en Dios, pero no en los paraísos ganados con dinero, ni en los infiernos con sus penas eternas. El Espiritismo no quiere catedrales ni riquezas, ni poder, sólo quiere el progreso en todas las esferas sociales.

Creemos que Dios no exige que el hombre profese una determinada religión, sino que sea humilde y bueno, y sobre todo que ame a su prójimo como a sí mismo. También creemos que de entre todos los Espíritus mandados a la Tierra en misión Divina, Jesús, fundador del cristianismo, es quien ha enseñado la moral más pura. Él nos enseña el único camino a seguir para conseguir nuestra redención espiritual. Las religiones son un tamiz hecho a gusto de los hombres, por el cual pasan las debilidades y los crímenes, según conviene para la explotación de la vida. La religión verdadera cuenta con pocos adeptos y el Dios de la justicia no tiene muchos adoradores. Religión no es cuestión de nombre, es cuestión de práctica y la práctica del bien pueden hacerla todos los habitantes de este planeta, sea cual fuere su creencia y el ídolo de su fe.

Quiero dar las gracias una vez más a este Espíritu de luz, que me ha inspirado para que yo desde mi pequeñez fuese el instrumento de la mayor campaña divulgativa realizada hasta ahora, para dar a conocer en España y en todos los países de América sus escritos, verdadero tesoro de luz que nuestra querida Amalia nos dejó para que fuesen publicados en su debido momento y de forma gratuita para que pudiesen llegar a las manos de los más necesitados. Me siento inmensamente feliz, porque en medio de mi expiación he podido ser útil a una fracción de la humanidad, la más necesitada de instrucción, educación y consuelo.

Descargar libro en formato PDF