Os dije últimamente, mis queridos hijos, que la caridad sin la fe, no bastaría para mantener entre los hombres un orden social capaz de hacerles felices. Debería haber dicho que la caridad es imposible sin la fe. Podréis muy bien encontrar, en verdad, rasgos generosos aún en la persona que no tiene religión, pero esa caridad austera que solo se…
