Miguel Vives y Vives

VI EL ESPÍRITA ANTE SÍ MISMO

Todo hombre es demasiado indulgente para consigo mismo. Siempre encuentra medios para justificar su conducta,aunque ésta no sea lo suficientemente correcta.Procura siempre disculpar sus defectos y atenuar sus altas.Tanto es así, que escuchamos a menudo, de aquellos aquienes hablamos de Espiritismo:«Yo no creo en nada, apenas acompaño a la mayoría;pero, en lo que concierne a la otra vida, creo que…

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Amalia Domingo Soler

A LOS BUENOS ESPÍRITUS

Qué inefable beatitud y qué dulce calma, se apodera de mi alma, cuando el bien y la virtud me inspiráis; a gratitud inunda todo mi ser de un inefable placer, tan inmenso y tan profundo, que no hay frases en el mundo para hacerlo comprender.

Miguel Vives y Vives

IV EL ESPÍRITA Y LA HUMANIDAD

Dice el Señor: «Vos sois la sal de la tierra; si la sal pierde su sabor, ¿con qué se ha de salar?» Y fue como si dijese: que sois la luz del mundo; si la luz pierde su claridad, ¿con qué se iluminará? Todo espírita que hace profesión pública de su creencia no debe jamás olvidarse de que, por donde…

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Amalia Domingo Soler

REMINISCENCIAS DE AYER

Hace algún tiempo visitamos una ciudad, que nos es muy querida, porque en ella habíamos descansado una larga temporada de nuestras habituales tareas, y contraído algunas relaciones cuyo buen recuerdo nos ha seguido constantemente en nuestra penosa peregrinación.

La revelación 1872
Revista Espírita La Revelación

LA ORACIÓN

Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas que aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para ser vistos por los hombres: en verdad os digo recibieron su galardón.

manos orando
Miguel Vives y Vives

III ENTRE LOS HERMANOS Y EN LOS CENTROS

Todo espírita debe portarse con la mayor humildad posible,frente a sus hermanos. Porque la humildad es siempre unejemplo de buenas maneras, jamás nos compromete, ni escausa de disturbios ni de riñas. Esa humildad, sin embargo,no debe ser nunca fingida, sino leal y siempre dispuesta aservir. El espírita debe siempre considerarse inferior a sushermanos, disponiéndose a ser el servidor de todos.