
Hablamos de amor, sí, pero ¿de qué amor hablamos?
Si seguimos juzgando, manipulando al débil, aprovechándonos en lo posible del que está en desventaja… ¿Qué decimos, entonces, que es el amor?
¿Hablamos de caridad y compasión al prójimo, inmersos, como estamos, en la trampa de la vanidad y el ego?
¿Se entera nuestra izquierda lo que hace nuestra derecha?
Meditativa me detengo ante la figura de mi referente, aquel que se apiadaba constantemente de pobres y desvalidos.
A ti te sigo que dijiste que hay que dar sin esperar nada a cambio.
A ti que tu sonrisa es verdadera y tu yugo ligero.
Por ti todo vale la pena.
Este mundo necesita menos palabras y más corazón.
Rosa Sánchez