Dicen los salmos del evangelio, amar para vivir en paz, amar para perdonar, amar para crecer, amar para cambiar, amar para cantar las glorias de Dios, amar hasta que os duela dijo alguien conocida por todos, ¿pero qué es el amor realmente?
¿Cómo podemos elegir el amor como estilo de vida, cuando hay tanto sufrimiento escondido en vuestro planeta?
¿Cómo amar cuando me hacen daño?, ¿Cómo olvidar una ofensa cuando esta parece que ha desgarrado cada fibra de mi alma?
¿Cómo amar a aquel que tanto daño me ha hecho?
¿Cómo elegir ese camino que parece que atrae a más sufrimiento?
Buscad en vuestros diccionarios una definición de amar y encontraréis solo definiciones incompletas, ya que el amor incluye acción y voluntad.
Esperáis recibir dicha emoción por ciencia infusa, pretendéis que Dios os otorgue esa cualidad y que de la noche a la mañana sintáis el placer y los beneficios del amor al prójimo.
Aún mantenéis un pensamiento infantil con respecto a este sublime pensamiento.
Amar, no es solo pensar en el amor, amar no es solo pensar en quien me hizo daño para decirle te perdono.
Amar es acción, amar es intención y voluntad.
Amar es reconocer que hay un ser superior a vosotros que os coloca en las situaciones que estáis preparados para llevar, no sobrellevar.
Limitáis el amor a la acción directa a aquellos que os tratan y cuidan bien, según vuestros parámetros.
Pero amar es darse cuenta que solo sois una parte de un todo.
Amar es actuar a pesar del dolor, amar es abrazar las dificultades porque gracias a ellas cambiáis, os dais cuenta de vuestros errores, vuestros defectos y eso os empuja a modificar vuestras malas tendencias y luchar de forma consciente por un nuevo hacer, una nueva forma de pensar.
Nada os hace daño hasta que le dais la importancia que realmente no tiene.
Las palabras os hacen daño porque vuestro orgullo aún es muy grande.
Alguien que entiende que está en este mundo para aprender, no puede enfadarse o molestarse porque un sabio le ayuda a cambiar llamando su atención sobre lo que no hace bien.
Dios os manda esas personas que hieren vuestros orgullos, para que aprendáis a ser humildes.
Para daros cuenta de que aún os falta mucha perfección moral.
Jesús no se sintió herido por todos los comentario negativos lanzados hacia su persona. Entendía que eran hermanos aún en situación de aprendizaje y dejaba que las palabras flotaran en el aire, sin que calaran en su alma.
¿Cómo podía hacer eso? Porque estaba seguro de su inmortalidad, porque sabía de la existencia de Dios y sabía que ese estado es temporal.
No deis más importancia a las malas palabras, no deis mayor importancia a los actos, acciones que otras personas os han podido dar, porque son necesarias para vosotros.
Muy al contrario, agradecerlos, agradecer a aquel que os hiere, porque os da la oportunidad de acercaros más a Dios.
Jesús fue el ejemplo vivo del amor, fue el ejemplo vivo del perdón, fue el ejemplo vivo de la confianza en Dios.
No temáis a los enemigos, no temáis en abrazar a quien os hace daño, porque ese acto os hará libres.
Ese acto os ayudará a romper las cadenas pesadas del rencor, del odio, de la enfermedad.
En vuestras oraciones, meditaciones, veros como seres espirituales, ajenos a un cuerpo, que cambia como lo cambia la mariposa, y que una vez que hayáis cambiado de vestido, todo lo anterior carece de importancia.
¿Queréis sentir a Jesús? ¿Queréis vivir en Jesús? Actuar, pero actuar de verdad, devolver ese bien que os gustaría haber recibido y por las circunstancias que se escapan a vuestro control, no lo recibisteis.
Eso es devolver bien por mal.
Os preguntáis, ¿por qué yo? ¿Por que yo, que estoy en el camino recibo tanto sufrimiento? Porque vosotros queréis la libertad del alma y no la del cuerpo.
Aquellos que quieren la libertad del cuerpo, tan solo viven en la materia, pagando todas sus emociones positivas al placer inmediato.
Pero en vosotros sentís un despertar nuevo. Sentís una llamada que otros no tienen. Buscad la pureza del pensamiento, ocupad vuestras horas en pensar cómo puedo hacer el bien, cómo puedo cambiar mi situación ayudando a otros.
Por que la forma del superara el yo, es dejándolo de lado paulatinamente y pensando en ideas que me ayuden a consolar al prójimo. El prójimo entendido como aquel otro ser ajeno a vosotros.
Orad por los que sufren, orad por los que lastiman, orad por los que se pierden, por lo que odian, por los que no quieren darse cuenta de la espiritualidad que los rodea, orad por los enfermos y suicidas, orad porque Dios os acompañe y os ayude a mantener la calma bajo la tempestad, porque como sabéis las tempestades pasan.
Mantener un mantra de amor para que no tenga cabida pensamientos dañinos.
Analizad las circunstancias con mira para aprender a poner en práctica el amor y así ser ejemplo para aquellos que os observan.
Amar es una de las grandes bendiciones que Dios nos ha regalado.
No temáis al sufrimiento, al dolor, porque un alma elevada no sufre, un alma elevada abraza el momento porque entiende que se torna instrumento de aprendizaje para aquel que quiere mirar, observar.
Amar como elección de vida, es acción, es voluntad y con la práctica se torna cada vez más fácil de llevar a cabo.
Que la luz guie vuestros corazones.
Que Jesús ocupe vuestros pensamientos y que Dios se torne el objetivo último de vuestras vidas.
Porque no hay mejor proyecto de vida que servir a Dios en todas sus vertientes.
Un amigo que os quiere