
Todo por la verdad.
Palet.
¡Espiritistas! uno de los grandes apóstoles de nuestra doctrina ha dejado su envoltura material el 16 de Diciembre último en Barca de Alba (Portugal.)
Su nombre era conocido, respetado y profundamente querido.
¿Quién no había de querer a José Palet?
¿Quién no había de leer en sus hermosos ojos la bondad y la fe que ennoblecían su alma?
¿Quién no se había de conmover escuchando su acento dulce y persuasivo cuando comentaba los versículos de la Biblia, de la que era ferviente y entusiasta admirador?
Palet era uno de esos hombres simpáticos por excelencia, y hasta los adversarios de sus ideas, decían después de haber hablado con él: ¡qué lástima de hombre, que sea loco, porque parece tan bueno!..,.
Y lo era en verdad; y téngase en cuenta que para nosotros los espiritistas, no existe el día de las alabanzas, porque como negamos la muerte, no tenemos necesidad de perdonar in extremis: tan presente está para nosotros el espíritu con la forma humana, como envuelto en el fluido llamado perispiritu, sustancia sutil, intangible,compañero inseparable del hombre en su eterna peregrinación.
No; nosotros sacrificamos ante la razón y la verdad todos los miramientos y mentiras sociales.
Si un hermano se aleja, y su vida ha sido turbulenta y extraviada, no enumeramos virtudes que desgraciadamente no tenia, le dejamos pasar sin ruido ni falsa adulación; pero si cumplió como bueno su misión en la tierra, si fue un esposo amante y un padre tierno, si fue un amigo consecuente y un hermano leal, si sus condiciones intelectuales le permitieron difundir la luz de la verdad, entonces si, con melancólica satisfacción nos place consagrarle un recuerdo de paz y de amor.
Si, Palet, sí; afortunadamente cruzastes la tierra sin que la maledicencia tuviera que ensañarse sobre tí.
La religión, la ciencia y el amor fueron los objetivos de tu vida.
Impresionable como pocos hombres en el mundo, se puede decir que fuiste la sensitiva del Espiritismo: tu mente calenturienta absorbía a torrentes todo lo que tenia el tinte de lo maravilloso; creyente y bueno, tú no podías concebir que existiera la superchería en el mundo, y para escribir Los falsos médiums ha sido necesario que apuraras hasta las heces la copa de la más amarga decepción; ¡hiel moral que envenena lentamente!
Si algo pudieran influir en nuestra vida las contrariedades y los desengaños para dejar más pronto este valle de lágrimas, indudablemente los falsos médiums hubieran sido los verdugos que hubiesen roto el curso de las horas de tu vida terrenal; y aunque has ganado ciento por uno con dejar la tierra, como en el hombre es innato el egoísmo, y como, además, si no sufriéramos el dolor de la separación no existiría la prueba, cuando se ve un alma elevada como la tuya, cuando se pierde accidentalmente aquel sabio amigo que nos instruía y nos aconsejaba, y nos servia de útil ejemplo por sus virtudes, experimentamos un profundo desconsuelo, y sentimos ese frío intenso que nos deja petrificadas las ideas.
Sí, Palet, sí; al perderte no he podido menos que murmurar con tristeza, pensando en tu vida laboriosa y en tu constante afán de propagar la buena nueva: ¡un apóstol menos!…. Pero no, no; huya de mí el desaliento; tú no nos dejarás todavía, tú conoces muy bien que el Espiritismo necesita de entendidos consejeros, de sabios mentores; tú que decías en la tierra: Todo por la verdad, sigue dando en sus aras la esencia de tu fe, la savia de tu amor.
Inspirarnos, Palet, inspirarnos; deja resonar en nuestro oído el eco de tu voz, sirvenos de guía, mira que caminamos a la desbandada.
Bien sabes tú que cada individuo se quiere convertir en un profeta, y que se desdeña la autoridad de la razón por arrojarse en los brazos de la más frívola curiosidad.
¡Qué será de nosotros si los apóstoles nos dejan!…. La luz te envuelve, pero el asombro te abruma (según me indican;) mas cuando te des cuenta de donde estás,ven a nosotros, sigue diciéndonos los escollos que tiene el Espiritismo, sigue infiltrando en nuestra mente la doctrina de Jesús.
Permita Dios que pronto, muy pronto podamos oírte.
¡Es tan dulce escuchar el acento de los seres queridos!
Se experimenta un placer tan inmenso, una emoción tan profunda, cuando sentimos esa caricia invisible, cuando reconocemos aquella voz que tantas veces hemos oído en la tierra, cuando la verdad nos dice con su contundente acento:
¡Mira la continuidad de la vida!¡Atiende! la familia universal te espera.
Convéncete; la tumba no es más que un telón que oculta el escenario do la eternidad.
Y vemos un más allá tan distinto, tan contrario, tan diferente del sombrío lienzo que presenta la sepultura, que se necesita tener la cabeza muy bien organizada para no perder la razón.
Tenemos un ejemplo que imitar (que está al alcance de todas las inteligencias,) en esas desgraciadas criaturas que pierden la vista temporalmente, y los oculistas encargados, de su curación; vemos con cuantas precauciones van aumentando por grados la luz cuando les llega la hora de ver el astro del día a aquellos desventurados.
Pues bien; los verdaderos espiritistas, ¿qué otra cosa son si no oculistas del entendimiento humano?
Razón por que, con especial cuidado, deben ir levantando uno tras otro los velos que cubren nuestra ofuscada imaginación.
¡Palet! tú a muchos ciegos los curastes las cataratas intelectuales.
Sigue, sigue ejerciendo tu benéfica facultad.
No nos olvides, no nos abandones en los días de la tribulación.
¡Adiós, alma cristiana! entona un himno de alabanza que resuene en la tierra.
Necesitamos escucharte cuando las decepciones nos abrumen, cuando el desquiciamiento social sea un hecho; entonces, cuando nos falte tierra para posar nuestra planta, cuando las tradiciones y la ciencia celebren su JUICIO DE DIOS, nos hace falta sentir tu poderoso fluído para que no nos importen las pérdidas terrenales, sino que alentados por la esperanza y la fe, repitamos con religiosa ternura:
¡Hermano Palet! nosotros seguimos tu gloriosa huella; nosotros repetimos contigo:
¡Todo, todo por la verdad!
AMALIA DOMINGO Y SOLER
Año XI. Enero de 1877. Núm. 1.REVISTA DE ESTUDIOS PSICOLÓGICOS.