José Aniorte Alcaraz

EL ESPÍRITU NO RENACE NI MUERE

Es verdad que el Espíritu se reencarna, pero no nace, no crece, no envejece y no muere; es el cuerpo físico el que nace, crece, envejece y finalmente muere. El Espíritu es un reflejo de la inmensa Luz de su Creador, que ilumina todo el Universo, y no puede ser destruido porque es eterno.

Imagen de dos rosas gemelas
Amalia Domingo Soler

¡EL ÚLTIMO CANTO!

Hermanos míos, veo con placer que leéis afanosos las memorias de un pobre sacerdote a quien conocéis bajo el nombre de padre Germán; admiráis lo que vosotros llamáis sus virtudes, y que en realidad no fueron otra cosa que el estricto cumplimento de su deber. No penséis, hijos míos, que hice nada de particular, hice lo que deberían hacer todos…

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manos orando
José Aniorte Alcaraz

EL COMPROMISO

Los acontecimientos que habíamos vivido pertenecían a un pasado cercano, pero recordado por nosotros como un hecho lejano en nuestra vida. No podía imaginar que aún estaba por llegar, el acontecimiento más importante de mi actual existencia. Una tarde del invierno carioca, me encontraba en el trabajo, cuando sentí un dolor muy fuerte de riñones, mi cuerpo se dobló y…

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Miguel Vives y Vives

EN LA TIERRA VENIMOS A SUFRIR, NO A GOZAR

Cuando el Espíritu abandona la vida libre del espacio y viene a encarnar en la Tierra, si no es Espíritu de gran turbación ya sabe que vendrán para él luchas, sufrimientos, pruebas desengaños y toda clase de contrariedades; pero ¡Ay! La turbación de la materia es tan tremenda, que el Espíritu queda sin conocimiento de causa durante todo el tiempo…

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Amalia Domingo Soler

OJO POR OJO Y DIENTE POR DIENTE

Amigos invisibles, que en el lenguaje usual se llaman lectores, pero que invisibles sois para mí, puesto que no os conozco. ¿Os acordáis de una confidencia que os hice con el epígrafe El árbol de la vida, en la que os presentaba éste con flores, con frutos y seco? Simbolizando este último periodo el cadáver de una mujer, que contemplé…

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Amalia Domingo Soler

POR EL FRUTO SE CONOCE EL ÁRBOL

Antes de conocer el Espiritismo, las muertes violentas, los sucesos terroríficos que continuamente vienen a sembrar el espanto entre los que viven, si no tranquilos, al menos, libres de esas desgracias horribles que dejan el ánimo contristado para mucho tiempo, me causaban profundo estupor y me hacían dudar de la justicia de Dios; pero desde que estudio las innegables verdades…

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Amalia Domingo Soler

LA VIAJERA DE LOS SIGLOS

La hora del anochecer es indudablemente la más favorable a los recuerdos; cuando se apaga la luz del día, antes que la noche tienda sus negras alas bordadas de estrellas, reina durante algún tiempo, según las estaciones y la latitud que ocupamos en la Tierra, esa claridad vaga, indecisa, dudosa, que llamamos crepúsculo vespertino; se suspenden entonces generalmente, todos los…

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Amalia Domingo Soler

¡ESPÉRAME!

 En busca de luz para mis cansados ojos, fui un verano a Deva, a tomar los baños de su agitador mar; entre los bañistas conocí a un matrimonio, y simpatizamos desde los primeros momentos que nos vimos. Ella era una mujer de cuarenta y cinco años, de distinguidos modales, y él joven de veintisiete años, de arrogante figura y porte…

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