Allan Kardec

DIOS CONSUELA A LOS HUMILDES Y DA FUERZA A LOS AFLIGIDOS

Imagen de un atardecer y la figura de un anciano en medio.

EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO

Dios consuela a los humildes y da fuerza a los afligidos que se la piden.

Su poder cubre la tierra, y en todas partes, al lado de una lagrima, hay un bálsamo que consuela.

El sacrificio y la abnegación son una continua oración y encierran una enseñanza profunda: la sabiduría humana reside en esas dos palabras.

Que todos los Espíritus que sufren puedan comprender esta verdad, en vez de clamar contra los dolores y los sufrimientos morales, que son vuestro lote en la tierra.

Tomad, pues, por divisa estas dos palabras: sacrificio y abnegación, y seréis fuertes, porque ellas resumen todos los deberes que imponen la caridad y la humildad.

El sentimiento del deber cumplido os dará el reposo del Espíritu y la resignación.

El corazón late mejor, el alma se calma y el cuerpo no desfallece; porque el cuerpo sufre tanto más, cuanto el Espíritu está más profundamente herido.

(EL ESPÍRITU DE VERDAD. Havre, 1862.)

Allan Kardec