“Ha muerto en Belgoroff (Rusia) un mendigo de ciento cincuenta años, cuya vida novelesca e interesante tiene episodios realmente fantásticos. Este hombre, llamado Andrés Basisikoff, comenzó a mendigar desde los quince años. Primero se hizo el manco, después el sordo, luego el cojo, más tarde el ciego, y desde los sesenta años en adelante hacía un sordomudo casi perfecto”. “Pues…
