No hace muchos días que vino a verme mi amiga Alicia, espíritu para mí muy simpático. Es una mujer distinguida, de porte verdaderamente aristocrático, de educación muy esmerada, de vastísima instrucción. Espiritista convencida que lee con gran aprovechamiento todo cuanto se escribe sobre Espiritismo, traduciendo y comentando sus mejores obras sin que su verdadero nombre salga a relucir. Ella sí…
