Soy el gran médico de las almas, y vengo a traeros el remedio que habrá de curarlas. Los débiles, los que sufren y los enfermos son mis hijos predilectos, y vengo a salvarlos. Venid, pues, a mí, todos los que sufrís y estáis cargados, y seréis aliviados y consolados. No busquéis en otra parte la fuerza y el consuelo, porque…
