Amalia Domingo Soler

AÑO NUEVO, VIDA NUEVA

 Cuando conocí el Espiritismo, al llegar el primer día del año 1873, quise emplear bien sus horas, y me dirigí a un hospital a visitar enfermos, acompañada de una joven amiga, parienta cercana de la superiora de aquel triste asilo. Después de recorrer algunas salas, entramos a ver a la madre Rosario, que nos recibió cariñosamente, llamándome mucho la atención…

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