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EL IDIOMA UNIVERSAL

Hace unos dias visité a una amiga que tiene una enfermedad terminal. En el transcurso de la conversación trataba de aliviar su dolor, rebuscando en mi memoria palabras dulces y consoladoras que pudiesen mitigar su pena; de pronto ella me miró y me dijo “ quiero una canción” yo que lejos estoy de tener voz para el canto, disimulé la admiración que me causó su pedido y me dejé llevar por las circunstancias. Dos días después retorné a su casa con un pendrive(USB) cargadito de la música que como remedio eficaz esperaba.

Este arte de combinar los sonidos y los silencios, a lo largo de un tiempo, produciendo una secuencia sonora que transmite sensaciones agradables al oído, mediante las cuales se pretende expresar o comunicar un estado del espíritu produce efectos en la psiquis humana. La música es un estímulo placentero y especialmente potente que puede emplearse para influir positivamente en los estados emocionales de las personas, y hasta puede llegar a resultar una modalidad terapéutica útil en varios trastornos.

Varias investigaciones han demostrado que la música tiene la capacidad de reducir la ansiedad y la sensación de dolor. En la antigua Grecia numerosos filósofos, historiadores y científicos escribieron sobre ella como agente terapéutico, Aristóteles fue el primero en teorizar sobre la gran influencia de la música en los seres humanos. A él se debe la teoría del Ethos, una palabra griega que puede ser traducida como la música que provoca los diferentes estados de ánimo.

Todos los seres humanos tenemos una frecuencia vibratoria distinta, por lo que las frecuencias musicales pueden afectar el estado vibratorio de forma individual por la síntonía y la vibración en que nos encontremos. Existe una gran variedad de géneros musicales, unos elevan nuestra vibración y otros la merman. La música que escuchamos y que escogemos por libre albedrío es también un espejo-reflejo de lo que vivimos, de cómo nos sentimos y sobre todo de la clase de pensamientos que tenemos. De ahí que algunas nos atormentan y desequilibran psíquicamente.

(1)La Revista Espírita fundada por Allan Kardec, año 1858 del mes de Mayo, trae reflexiones del Espíritu Mozart con respecto a la música diciendo: «En el planeta donde vivo, Júpiter, la música está por todas partes: en el murmullo del agua, en el ruido de las hojas, en el canto del viento. Las flores murmuran y cantan; todo produce sonidos melodiosos. ¡La Naturaleza es tan admirable! Todo nos inspira el deseo de estar con Dios. (…) No tenemos instrumentos: son las plantas y los pájaros los coristas. El pensamiento compone, y los oyentes disfrutan sin audición musical, sin el recurso de la palabra, y eso a una distancia inconmensurable. En los mundos superiores esto es aún más sublime»(1)

(2)En el Libro de los Espíritus la pregunta 251 nos dice: Los Espíritus ¿son sensibles a la música? – ¿Te estás refiriendo a vuestra música? Porque ¿qué es ella, si se la compara con la música celeste, esa armonía de la cual nada en la Tierra puede daros una idea? Aquélla es respecto a esta última lo que el canto del salvaje en comparación con una suave melodía. Sin embargo, algunos espíritus vulgares pueden experimentar cierto placer en escuchar vuestra música, porque no les es dado todavía comprender otra más sublime. La música tiene infinitos encantos para los espíritus, debido a sus muy desarrolladas cualidades sensitivas. Me refiero a la música celeste, que es cuanto la imaginación espiritual puede concebir de más bello y suave.(2)

(3)En el Libro El Consolador, segunda parte nos habla del Arte.- El artista y la misión. En el punto 167 pregunta Los grandes músicos, cuando componen piezas inmortales, ¿pueden ser también influenciados por recuerdos de una existencia anterior? los grandes músicos de la Tierra, con méritos universales, no obedecen a remembranzas del pretérito, sino a gloriosos impulsos de las fuerzas del Infinito, porque la música en la Tierra es, por excelencia, el arte divino. Las óperas inmortales no nacieron del lodo terrestre, sino de la profunda armonía del Universo, cuyos cánticos sublimes fueron captados parcialmente por los compositores del mundo, en momentos de santificada inspiración.(3)

(4)En el libro Nuestro hogar, capítulo 45 nos afirma lo antes expuesto. Grandemente maravillado por la sublime música oí decir a Lisias:–Nuestros orientadores en armonía absorben rayos de inspiración en planos más altos, los grandes compositores terrestres son, a veces, traídos a esferas como la nuestra donde reciben algunas expresiones melódicas para transmitirlas, a su vez a los oídos humanos, adornando los temas recibidos con el genio que poseen. El Universo, André, está lleno de belleza y sublimidad. La antorcha resplandeciente y eterna de la vida, procede originalmente de Dios.(4)

Como podemos constatar “la música es el idioma universal” de la cual cada uno escoge la partícula de su agrado. No existe la música buena o mala, existe “La Música”. Cuando consideramos una obra musical de “mal gusto” que no aceptamos, significa que no sintonizamos con ella por el nivel moral conquistado. La música abre puertas hacia dimensiones que nos permiten sentir alegría, paz, emociones positivas. Y cuando la música carece de armonía… agudiza las emociones negativas, motiva a la rebeldía, a la negatividad…

Pienso y comparto que la música 432 hz transmuta y sana el alma, y el cuerpo, además está en armonía con nuestro hermoso planeta tierra y nos beneficia espiritual y físicamente. La música clásica causa en el ser humano el “Efecto Mozart” que afirma que los fetos y los bebés que escuchan esta música tienden a estar más tranquilos. Este género también estimula a las personas a los hábitos de aprendizaje y es capaz de hacer a la personas más inteligentes y razonables , y más eficiente en la capacidad de pensamiento y memoria . Los efectos de este género es similar a los resultados de la meditación y de la relajación que dan las aguas termales.

La música cura solo que el paciente debe aplicar la dosis exacta o lo que es lo mismo escoger el tema musical adecuado para cada momento. Asi que amig@ cuando su estado de ánimo necesite un impulso, escuche sus melodías favoritas, si está impaciente escuche música clásica, si está deprimido entonces escuche música alegre que le transmita ánimo; de forma general la música reduce el estrés y mejora la salud, hagamos musicoterapia.

Un último consejo, no le quite años a su vida Póngale vida a los años que es mejor. Sintonice la frecuencia que más le guste y comenzará bien el dia. A próposito ¿Cuál es su frecuencia musical favorita?

Niurka Zaldivar

Referencias

  • Revista Espírita(Revue Spirite) de mayo de 1858, Allan Kardec

  • Libro de los Espíritus, Allan Kardec

  • Libro El consolador por el Espíritu Emmanuel, Francisco Cándido Xavier

  • Libro Nuestro Hogar Por El Espíritu André luiz, Francisco Cándido Xavier