Amalia Domingo Soler

¡UN ADIÓS!

Por regla general, el hombre ama los lugares donde fue dichoso, y le inspiran aversión los parajes donde cayó abrumado bajo el peso enorme de la cruz; y aunque la reflexión nos haga considerar que lo que tiene que efectuarse se efectúa, lo mismo en un sitio que en otro, domina al hombre esa preocupación, sin eximirse de su influjo…

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