Dice el Señor: «Vos sois la sal de la tierra; si la sal pierde su sabor, ¿con qué se ha de salar?» Y fue como si dijese: que sois la luz del mundo; si la luz pierde su claridad, ¿con qué se iluminará? Todo espírita que hace profesión pública de su creencia no debe jamás olvidarse de que, por donde…
