Sí, despertad, ¡oh hermanos! Elevad vuestras almas y oíd la Buena Nueva que baja de lo Alto: ¡Dios existe! hermanos; pero, no es vengativo y cruel que nos ha creado con destino a un infierno eterno; no es el Juez que falla, sin apelación contra las pobres criaturas salidas débiles de sus manos y, por consiguiente, expuestas por su debilidad…
