LUZ DEL PORVENIR Nº67

I
El Presidente de la Liga Espírita recibió la siguiente carta:
Hermano mío: ha ocurrido a un sobrino mío, de 30 meses de edad, una desgracia que nos ha impresionado muchísimo y procede de encarnaciones anteriores.
Este niño era bastante despejado, con una inteligencia superior a su corta edad, y muy cariñoso para todo el mundo; tenía una imperfección física, una estrechez excesiva en la laringe, que hasta le costaba trabajo el que pasara una gota de agua por tan estrecho conducto, y, por desgracia, un granito de uva le ahogó en menos de un segundo.
Toda la familia del niño es espirita y todos le piden a nuestra hermana Amalia Domingo que, por Dios, pregunte a su guía por qué ha muerto este inocente en tan tierna edad y tan trágicamente.
Una madre desolada implora un consuelo de los espíritus.
¡Piedad para ella, piedad!
Su afectísimo,
Ángel Limano.
II
La voz de una madre siempre encuentra eco, y por eso, en cuanto me fue posible pregunté a mi guía sobre la muerte del inocente niño. ¡Ah!, sí, sí… ¿quién no se conmueve ante una madre desolada?…
III
Deseando complacer a mis hermanos, pregunté al guía de mis trabajos, en cuanto tuve ocasión propicia, y obtuve la siguiente comunicación:
Hacéis bien de preguntar siempre que os sea posible sobre las historias pasadas, porque, indudablemente, en los relatos del pasado están los cimientos del presente. No hay nada casual; todo tiene su primera piedra y sobre ella vais levantando: unas veces, un palacio imperial, y otras, una choza de cañas y ramaje; pero en todos los edificios que levantáis, traza sus planos el mismo arquitecto; cada uno de vosotros es el dibujante, más o menos entendido, que traza las líneas de la morada que os servirá́ de refugio en el porvenir, y ese niño, en la época de la Revolución francesa en el año 93, cuando corrió la sangre a torrentes para derribar un trono carcomido, entonces el niño de hoy era un hombre influyente y su palabra era escuchada por los revolucionarios sangrientos, y su mano cogió la pluma para firmar muchas sentencias de muerte y muchos aristócratas, muchos partidarios del antiguo régimen murieron en la guillotina, firmándoles él el pasaporte; pero Arnaldo no era cruel en el fondo; se contagió con la fiebre sangrienta y revolucionaria de su época, y cuando murió, que murió relativamente joven, se encontró en el espacio rodeado de sus innumerables víctimas, que las unas le amenazaban iracundas y las otras le decían:
«¡Pobre loco!… nos inspiras profunda compasión… ¿quieres recuperar el tiempo que has perdido?» «¡Ah!, sí, sí, dijo Arnaldo, guiadme vosotros, espíritus compasivos, ¿Qué debo hacer para desandar el camino andado?» «Vuelve a la tierra, le dijo su guía, y sufre resignado lo que has hecho sufrir a los otros.» «No tengo valor para tanto, veo mucha sangre derramada por mí y me parece que me ahogaré en ese lago rojo.» Ensáyatelo, le dijo su guía, muriendo niño, y que una imperfección física te ahogue en tus primeros meses de estar en la tierra, y más tarde en tus primeros años, y después en tus primeros lustros.»
Y Arnaldo, siguiendo las indicaciones de su guía, ha vuelto á la tierra varias veces, muriendo ahogado al recibir el primer alimento, por estrechez excesiva de su garganta. No tiene valor todavía para llegar á la pubertad, pero está contento de sí mismo, porque ya ha comenzado á pagar sus deudas.
Le horroriza llegar á ser hombre y tener que morir en un cadalso; he aquí́ la historia de ese hermoso niño, tan simpático, tan entendido, tan despierto, que era el encanto de cuantos le conocían.
¡Todo se paga!, pero el espíritu, como tiene el infinito por patrimonio y sabe que en las minas del tiempo nunca se acaban los filones, paga cuando puede, cuando tiene fuerzas suficientes para sufrir el tormento, cuando comprende lo que vale la justicia de Dios. Adiós.
IV
He aquí́ la comunicación que he obtenido, que entraña indudablemente una gran enseñanza, porque demuestra que el árbol del progreso no debe regarse con sangre, porque la sangre no fertiliza la tierra; los medios violentos y brutales despiertan odios implacables y venganzas horribles, consiguen la exterminación de razas más débiles, que a su debido tiempo toman la revancha y siembran la desolación y la muerte en territorios florecientes, habitados por hombres dispuestos al saneamiento de los pueblos.
La comunicación de los espíritus es de gran utilidad a los hombres pensadores, porque ellas nos demuestran, con hechos irrecusables, que con el exterminio y con la violencia no hacemos otra cosa que endurecer la tierra laborable, convirtiendo en infecundos eriales las campiñas más feraces y más productivas. ¡Bendita sea la comunicación de los espíritus! Ella ilumina los abismos de la degradación y la ignorancia.
Amalia Domingo Soler.
-Ayuntamiento de Villena. Biblioteca Municipal