Debéis estar siempre prevenidos con el Espiritismo dogmático.

La revelación de los espíritus dirigida por las inteligencias nobles del espacio os pone a cara de los problemas de la vida, procurando siempre haceros comprender la grandeza de vuestra alma, esclareciendo los misterios del futuro que os espera, haciéndoos sentir la necesidad de vuestra colaboración voluntaria en esa construcción de la “MORADA” de vuestro espíritu en el porvenir, después del curso de los viajes consecutivos que hace en la tierra en el interés de su propio perfeccionamiento.

No os atéis, pues, al círculo de hierro, que representa el dogma, que restringe vuestras percepciones e impide el vuelo de vuestras facultades para la comprensión de los ideales más elevados.

Vuestra elevación espiritual exige la libertad de pensamiento y no admite su esclavitud al sectarismo.

Libertad para estudiar, analizar, comprender y resolver.

La idea cristiana es SACRIFICIO, ADNEGACIÓN, lo que de alguna forma significa esclavitud, sumisión a la directriz espiritual humana.

Encerrar el espiritismo en moldes estrechos es DESCRISTIANIZARLO.

La verdad religiosa debe ser mantenida en la altura en que el maestro la entregó a los hombres, y todas las revelaciones posteriores por Él inspirado no pueden bajar del nivel que las caracteriza, esto es, de la naturaleza de inspiración divina que claramente expresó.

La religión espírita es la continuación del trabajo de Jesús, y sus manifestaciones científico-religiosas, para ser verdades, tienen que revelar el origen de donde proceden, por sus enseñanzas, por la coherencia de los principios, siempre a la altura del esplendor del espíritu que, del universo majestuoso, las dirige.

La voluntad de los grandes espíritus instructores de la humanidad es dirigir vuestra energía mental de forma que refresque vuestro ánimo en el sentido de poneros siempre de acuerdo con las leyes divinas, despegando las de las causas y cosas que impiden vuestro crecimiento espiritual, buscando siempre ennoblecer vuestro carácter, jamás sustrayendo los mandatos que os dan para el bien vuestros fieles amigos invisibles.

No hay nadie imposibilitado de hacer una obra provechosa en su existencia terrena.

Es cuestión de QUERER.

¡Sois libres! ¡Cultivar vuestras facultades! ¡Instruiros! ¡Sed estudiosos! Sed obedientes a vuestros guías, que os pueden orientar mejor que los maestros de la Tierra, hombres como vosotros, sujetos a las mismas flaquezas, a las mismas caídas.

El Espiritismo trae la libertad a todas las criaturas.

 

 

ADELAIDE AUGUSTA CÂMARA (AURA CELESTE)

Orvalho do céu