Señor, si fuese posible que la humanidad viviese luengos años sin reproducirse, sin que se viese renacer en sus hijos, ¡qué triste sería vivir en el mundo si no hubiera niños, si no pudiesen fijarse nuestras miradas en esas caritas color de rosa animadas por unos ojos brillantes, coronadas por abundantes rizos e iluminadas por una sonrisa celestial…! Nos olvidaríamos…
