Imagen de dos rosas gemelas
Amalia Domingo Soler

¡EL ÚLTIMO CANTO!

Hermanos míos, veo con placer que leéis afanosos las memorias de un pobre sacerdote a quien conocéis bajo el nombre de padre Germán; admiráis lo que vosotros llamáis sus virtudes, y que en realidad no fueron otra cosa que el estricto cumplimento de su deber. No penséis, hijos míos, que hice nada de particular, hice lo que deberían hacer todos…

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