Es costumbre antiquísima que cuando se escribe un libro le acompañe su correspondiente dedicatoria, y por regla general, los escritores siempre se han puesto bajo la salvaguarda de un nombre ilustre, buscando la sombra de un Mecenas; otros, dominados por piadosos recuerdos, han dedicado sus inspiraciones a la memoria de sus deudos más queridos; y yo al dar comienzo al…
