Amalia Domingo Soler

UNA NOCHE DE SOL

Hacéis bien en preferir la contemplación de la inmensidad a tomar parte en las tristes alegrías de vuestra tierra, donde no hay sonrisa que no deje por herencia una lágrima, ni goce satisfecho que no produzca hastío; y el destino del espíritu no es hastiarse, no es caer desfallecido en el camino de la saciedad.