manos orando
Allan Kardec

FELICIDAD DE LA ORACIÓN

Venid los que queréis creer: los Espíritus celestes corren y vienen a deciros grandes cosas; Dios, hijos míos, abre su ancho pecho para daros sus bienes. ¡Hombres incrédulos, si supieseis de qué modo la fe hace bien al corazón y conduce el alma al arrepentimiento, a la oración! La oración, ¡ah! cuán tiernas son las palabras que salen de la…

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