¡OFRECER LUCES AL SOL! Nº5 No hace muchos días vino a verme mi antigua amiga Lucila, mujer de noble estirpe, que, por una serie de vicisitudes, nunca interrumpidas, ha ido descendiendo desde su palacio señorial hasta una casita humilde, donde a costa de un ímprobo trabajo, se gana el sustento del cuerpo.
