«Los Espíritus secundarán, pues, a aquellos que, sin reticencia ni segunda intención, pongan sus aptitudes al servicio de la causa que se esfuerzan en hacer prevalecer» secretamente en beneficio de su propia reputación y de su fortuna.
«Los Espíritus secundarán, pues, a aquellos que, sin reticencia ni segunda intención, pongan sus aptitudes al servicio de la causa que se esfuerzan en hacer prevalecer» secretamente en beneficio de su propia reputación y de su fortuna.