Revista Espírita La Revelación

EL SUEÑO

Revistas de la Revelación 1872 a 1904

Habéis opuesto a mis palabras vuestros argumentos de retorcimiento.(1)

¿Y quién os ha dado poder para retorcer el Evangelio? ¿No dije yo que soy el hijo, el mensajero, el servidor de mi Padre Celestial.

¿No lo he dicho mil veces durante mi vida y de una manera clara, recta y explícita? ¿Pues con qué derecho oscurecéis mis palabras, retorcéis mis intenciones, y hacéis confusas las declaraciones mías?

Retorcedores del Cristo, ¿por qué bárbara crueldad me retorcéis llamándoos cristianos?¡Retorcedores del Cristo, por qué menguada desvergüenza confesáis vuestro delito de retorcimiento!

¡Afuera la máscara inmunda! ¡Abajo la vestidura hipócrita! ¡De rodillas delante del ofendido! ¡De rodillas delante del crucificado! ¡De rodillas delante del hijo del hombre! ¡De rodillas delante de Jesús de Nazaret!

Al llegar aquí, tembloroso, desconcertado, loco de pavor, salté del lecho…. abrí los ojos, respiré, comprendí y encontré que había soñado: que aquello era un sueño horrible; que yo no era Zarandona; que yo era Salvador Sellés.

El sol que penetraba por la ventana, me sonreía; los pájaros me saludaban, mis libros parece que me miraban con la grave complacencia que acostumbran y yo volví completamente a mi centro.

Entonces, postrándome humildemente delante de la luz del día pronuncié con unción estas palabras:

«¡Jesús mío, compadeceos de Zarandona, Jesús mío, perdonadle!»

SALVADOR SELLÉS

Alcázar de San Juan 15 abril 1872.

LA REVELACIÓN

(1) Semanario Católico Nº 71.

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