José AniorteEstamos haciendo lo mismo que hace el avestruz que esconde la cabeza en tierra para no ver ni escuchar nada. Todos nosotros sabemos o tenemos idea de lo que está sucediendo y que inevitablemente tiene que ocurrir con el cambio climático; todos decimos ¡para eso aún falta mucho tiempo! Y seguimos nuestra vida ignorando la realidad, algo que a muchos les cogerá desprevenidos porque aceptamos con facilidad cualquier mentira, y rechazamos con firmeza todo lo que puede ser verdad.

                               Lo que voy a describir en este capítulo puede que para muchos parezca una historia de ciencia ficción, pero yo puedo afirmaros que se adapta mucho a la pura y sencilla realidad.

                          Ya son visibles las consecuencias del cambio que se está dando en esta pequeña esfera terrestre, para adaptarla a las necesidades de los habitantes que aquí deben llegar dentro de algunos años. Esto cambiará el panorama por todas partes: importantes modificaciones se tienen que realizar en la geografía del planeta. Algunos de nuestros mares van a desaparecer por completo y al mismo tiempo aparecerán nuevas regiones cultivables, bastante ricas en producción. Esto podrá suceder en Europa, Asia y sobre todo en África, en cuyo continente se van a revitalizar áreas que actualmente están desiertas. Debido a los movimientos que se tienen que producir en la superficie terrena, surgirán grandes nacimientos de agua que darán nueva vida a esas grandes áreas que actualmente son inaprovechables.

                                          El continente africano está destinado a ser una de las regiones más prósperas de la Tierra, y en ellas reencarnarán espíritus de grandes conocimientos técnicos, que transformarán aquel extenso continente en un auténtico vivero de almas encarnadas que serán completamente felices.

                                  La población de África, la mayoría de raza negra, está acabando un ciclo de luchas y pruebas difíciles vividas durante muchos miles de años, debido al arduo trabajo que allí encontró y que por él mucho sufrió. Ahora esto ya está a punto de acabar y recibirán el premio merecido por el gran paso que dieron en aquel continente, en el camino de su evolución espiritual. Los espíritus que utilizaron y aún utilizan cuerpos de piel negra, no volverán más a ellos en sus futuras encarnaciones. Esto sucederá dentro de algunos siglos cuando la Tierra sea habitada por una nueva raza mestiza, consecuencia de la unión de todos los seres encarnados, sin distinción de razas o credos religiosos, formando una humanidad hermanada y solidaria, caminando unida hacia su elevación espiritual. Estos acontecimientos, que ya se están iniciando, sucederán simultáneamente en todos los continentes de nuestro planeta, en unas partes con más intensidad y en otras con menos.

                                                       La raza negra, la más antigua de nuestro mundo, ya cumplió su ciclo y por esta razón está llamada a desaparecer, pero esto no se aplica a las otras razas que pueden mestizarse sin perder su origen, pues sus raíces aún tienen que continuar.

                                         Los espíritus que hoy tienen cuerpos de piel amarilla en el continente asiático, podrán volver para tener nuevos cuerpos en esa misma raza, pero sólo podrán regresar nuevamente aquéllos que consigan una armonía espiritual con el ambiente terreno de los próximos siglos.

                                         Todos los espíritus sin excepción, serán sometidos a una rigurosa selección en el mundo espiritual y los que hayan alcanzado un determinado grado de evolución, podrán volver a encarnar en la Tierra, participando y contribuyendo al progreso del planeta.

                               Existe una ley que se cumple desde hace miles de años, para que todos los espíritus que vivieron en distintas razas o regiones de este planeta, se familiaricen conviviendo con las diferentes condiciones de la vida terrena y de esta manera, en cada una de sus existencias puedan desarrollar al máximo su inteligencia y obtener tantas facultades como les sea posible. En virtud de esta ley, los pueblos que hoy habitan las regiones del continente asiático, podrán muy bien mañana habitar en este otro lado del mundo o en cualquiera de las tres Américas, o en el continente africano, llevando a su nuevo país sus conocimientos y experiencias. Del mismo modo, todos nosotros que hoy nos encontramos en el centro o en el sur del globo terrestre, en Europa o en América, podemos muy bien estar mañana en Oriente o en África, cuando una nueva reencarnación nos sea concedida en el mundo espiritual.

                           La Tierra es un planeta muy pequeño, uno de los menores del Sistema Solar, habitado por seres humanos, una parte muy importante de su superficie es inhabitable por circunstancias diferentes, que es necesario corregir, para que la humanidad del futuro pueda tener mejores condiciones de vida. Con las modificaciones que ya están en curso, el mundo espiritual espera alcanzar una capacidad cómoda y suficiente para el doble de la población actual. Entonces será permitida la reencarnación de millones de espíritus que ya están preparados y desean empezar una nueva vida en este planeta. Entre estos espíritus que en breve vendrán a la Tierra, hay algunos de gran sabiduría y experiencia en todos los sectores de la vida humana, con la misión de orientar y dirigir a todos los contemporáneos por el verdadero camino.

                                     La agonizante civilización de este mundo, tiene en sus manos su propio destino, pues durante los años que aún tienen que vivir en este siglo, pueden trabajar para conseguir los méritos necesarios, para volver a vivir nuevamente en la Tierra cuando las condiciones de vida sean mucho mejores que las actuales.

                                 Las modificaciones del suelo terreno son urgentes y necesarias por varias razones, pero yo sólo destacaré dos de ellas, las más importantes.

                                         Primera: que el hombre en su locura y desvarío ha contaminado, incendiado y arrasado con todo para satisfacer sus ambiciones, sin reparar en las consecuencias, imprudentemente ha enfermado a la tierra que le da el alimento y el oxígeno imprescindible para su respiración. La Tierra como cuerpo planetario reacciona y busca el remedio para su curación. Sus hermanos mayores de nuestro sistema solar, se mueven para ayudarla y concentran sus rayos sobre nosotros, provocando un cambio climático y un consiguiente aumento de la temperatura, que tiene que contribuir al deshielo de los polos, aumentando de forma muy considerable el volumen de las aguas que invadirán y cubrirán las partes de la tierra contaminadas, éstas permanecerán sumergidas hasta que recuperen por completo su salud.

                             Segunda: todos aquéllos que de alguna manera hayan contribuido a la desestabilización de la vida en el planeta, no tienen un sitio más para vivir aquí, perdieron todos sus derechos.
Los que vivan en este mundo renovado, deberán ser pacíficos, tolerantes, solidarios, humildes y sobre todo vivir en fraternidad con los demás.

                               Las modificaciones de la esfera terrestre, como ya se ha dicho, tienen como principal objetivo sanear las partes enfermas del planeta y al mismo tiempo hacer más fácil la comunicación entre los grandes océanos, con lo que desaparecerán algunos pequeños mares que ya no tienen ninguna utilidad.

                                La población humana, ya en este siglo está creciendo y lo seguirá haciendo, porque ya hay muchos millones de espíritus que han pasado el examen selectivo y esperan la oportunidad para regresar a la Tierra y continuar el camino evolutivo que han emprendido. Para esto es necesario preparar nuevas extensiones de tierra ricas en minerales y nuevos sistemas de alimentación, que sustituirán a las zonas de la Tierra contaminadas y enfermas.

                                La nueva generación espera a que el nuevo “edificio” que tiene que habitar, esté en condiciones para poderlo ocupar. Para este propósito se está preparando una extensa área que se encuentra sumergida en el agua y que deberá salir a la superficie dentro de algunos años. Esta área por su extensión geográfica podrá ser muy bien un nuevo continente, donde puedan vivir muchos millones de seres humanos en los próximos siglos. Esta extensa zona geográfica se encuentra ahora completamente cubierta por el hielo, el cual está siendo derretido lentamente por la acción de los rayos solares. Esto lógicamente aumentará el volumen líquido del globo terrestre, con el crecimiento del nivel de los mares. Debido a esto se sumergirán las márgenes más bajas a lo largo de ciertos mares, incluyendo en este fenómeno algunos pueblos y ciudades que llegarán a desaparecer por completo. La estrecha franja de tierra que separa dos continentes será sumergida y dos importantes océanos, Atlántico y Pacífico, se unirán para que la navegación sea más fácil. El peso del agua hasta ahora congelada, se desplazará hacia zonas más bajas; este cambio producirá un giro en la estabilidad del planeta y hasta que se vuelva a estabilizar se darán muchos fenómenos naturales, ocasionando graves desastres y muchas víctimas. Muchas islas desaparecerán y otras nuevas emergerán a la luz.

                                      La situación descrita se dará lentamente para que el pánico no se apodere de las poblaciones y para dar tiempo a que se tomen las providencias necesarias. Esto debería servir de aviso y consejo a los gobiernos responsables de las poblaciones instaladas cerca del mar. Los gobiernos de todos los países deberían estudiar el fenómeno y comenzar a tomar medidas al respecto en sus poblaciones, no permitiendo más construcciones en la orilla del mar, sino hacerlo en lugares más elevados topográficamente, para librarse del peligro inminente que supone el vivir en las zonas que se verán afectadas por dicho fenómeno.
Las industrias también deberían de ser trasladadas a zonas más altas. Con estas providencias se conseguirían dos objetivos: resguardar el parque industrial existente a nivel mundial y salvar buena parte de la población relacionada con esta actividad.

                                          Estoy seguro de que cuando lean este capítulo, van a hacer conjeturas y murmuraciones despectivas diciendo, ¡qué fantasía! ¿Quién puede saber o probar esto? Bien, si quieren pruebas yo recomiendo que vean solamente las que están a la vista, las que tenemos delante y no vemos. Siempre ha habido desastres, como terremotos o inundaciones, pero nunca se había dado este cambio climático, con el problema en la capa de ozono, el fondo de los mares está cambiando impulsando el nivel de las aguas hacia arriba, las zonas heladas ya se están descongelando aumentando con ello el nivel de los mares, que inevitablemente invadirán las zonas más bajas de nuestro planeta. Y todo esto no es una fantasía, es una realidad reconocida científicamente y que nunca hasta hoy había sucedido.

                                        Podemos comprobar que aún existe un gran número de seres humanos, que se encuentran dominados por los intereses materiales, sin prestar atención a nada de lo que sucede, no escuchan las llamadas de atención que por todos los medios y de forma continua les hacen desde el mundo espiritual. Este hecho no es de sorprender pero sí es preocupante, por todos aquéllos que no estén preparados para afrontar los acontecimientos que inevitablemente tienen que llegar.

                                  Muchas personas, confundidas por creencias religiosas que niegan la continuidad de la vida después de la muerte, no escuchan estos mensajes y cuando dejen el cuerpo físico se encontrarán desamparadas, sin rumbo para encontrar el camino que deben seguir, perdidos en un desierto de sombras y soledad.

                                       Son muchas las creencias y religiones que existen en la Tierra, cada una de ellas convencida de que es la única que está en el camino cierto y verdadero.

                                     Entre las numerosas corrientes religiosas, están las que afirman que no existe el Espíritu y que todo termina con la muerte; otras afirman que no existe otro mundo o plano de vida después de éste, a no ser aquellos tres lugares conocidos como infierno, purgatorio y cielo, como definitiva morada de todos los que allí son destinados. Siendo otra muy distinta la realidad, pues estos tres lugares sólo existen en la imaginación de aquéllos que le dan crédito, aunque se convencerán enseguida de lo contrario, cuando dejen su cuerpo material tras la muerte. Estas corrientes religiosas sólo dejarán de existir cuando sus adeptos se convenzan de que la verdad es muy diferente.

                        Yo diría humildemente a todas las religiones del planeta, sin querer herir sensibilidades de nadie, que preparen mejor a sus seguidores, que no les prometan un cielo ficticio, que acepten la justicia divina, pues ésta no quiere la muerte del pecador pero sí su transformación. Los tiempos caminan deprisa en dirección de los acontecimientos proclamados para modificar la tierra, con la inevitable consecuencia de producir un gran número de muertes, pero la razón principal para anunciar estos sucesos, es tranquilizar a todos los afectados por ello y decirles que la muerte considerada como el fin de todo, no existe, que la muerte no es el fin sino una renovación porque la vida continúa, no olvidemos nunca que se muere para volver a nacer, pues el Espíritu no muere, es inmortal.

                           Todos tenemos nuestro destino y debemos aceptarlo, confiando en Dios y cumpliendo sus mandamientos. Dios no es vengativo tal y como nos contaron las religiones; Dios es amor, justicia y tolerancia, no castiga al pecador sino que le da nuevas oportunidades para su regeneración. Recordemos siempre las palabras de Jesús: “ni una sola de mis ovejas se perderá, todas se salvarán”.

                                      Yo confío plenamente en Jesús, siempre que me he visto en peligro o he sentido miedo y desconfianza, he reaccionado diciendo: “si Jesús está conmigo, nada ni nadie puede contra mí” y así he salido siempre adelante.

                                         Representantes de algunas religiones se manifiestan en contra de libros como éste; ya lo han hecho con muchos libros espíritas. Dicen que estos libros son falsos, alegan que las almas nunca pueden volver a la Tierra donde vivieron. Afirman que su destino es vivir para siempre en el cielo o en el infierno. También han dicho otras personas que ocupan un alto rango en la jerarquía religiosa, que si nuestro Señor tuviera necesidad de mandar a escribir algo relacionado con la vida y la felicidad humana, escogería para esta misión a personalidades de gran autoridad dentro de su iglesia, o fuera de ella, a hombres de prestigio y posición social alta que pudieran dar autenticidad a los asuntos divulgados. Esto nos demuestra el grado de incapacidad e incomprensión que aún tienen las personas que se atribuyen la tarea de enseñar religión aquí en la Tierra, después de haber falseado y manipulado las obras que armonizan con su propio modo de entender la religión que predican. Se presentan como los únicos delegados de Jesús y hacen todo lo contrario de lo que Él enseña en sus Evangelios. Jesús vivía en la pobreza, ellos viven en la opulencia, el Maestro enseñaba la humildad y la tolerancia, ellos el orgullo y la imposición con la amenaza.

                                            Yo no pretendo sensibilizar las convicciones de mis hermanos, sacerdotes de otras religiones que así piensan porque les reconozco ese derecho, pero no tienen ellos ningún derecho para comercializar con la fe y las creencias religiosas de sus discípulos, utilizando con moneda de cambio el nombre de Dios.
No tienen ninguna justificación para asustar y atemorizar a sus seguidores con la amenaza de un dios que al mismo tiempo que es bondadoso y amoroso con los que se someten a él, es cruel y vengativo como el peor de los seres humanos, porque ese dios que ellos han creado, cuando uno de sus hijos, por ignorancia, se revela contra él, sin piedad alguna lo condena a un sufrimiento eterno. ¡Dios me libre de un Dios semejante!

                                            Yo con todo respeto les pregunto ¿hemos olvidado las palabras del Evangelio cuando Pedro pregunta “Señor cuantas veces tenemos que perdonar a los que nos ofenden, hasta siete veces? Jesús le responde: Pedro tendrás que perdonar no sólo siete veces sino hasta setenta veces siete”. Mis queridos hermanos religiosos aquí hay una tremenda equivocación, Dios, nuestro Padre Creador de todo lo que existe en este mundo, es un Dios de amor, de tolerancia y bondad, su amor se expande por todo el Universo y quien lo representa es la sabia Naturaleza que nos dice: “todo se renueva, la muerte no existe, la vida siempre continúa”.

                                               Otro punto que me gustaría aclarar con los representantes de las religiones es por qué dicen que los espíritus y el mundo espiritual no existen y que todo es falso, y sin embargo ellos admiten la existencia de espíritus malignos, diabólicos y obsesores que tientan a todas las criaturas que se descuidan. De este modo niegan la existencia de los espíritus y al mismo tiempo creen en la existencia de espíritus malos que supuestamente deberían de estar en el infierno. Esto parece una contradicción de las muchas que tienen los religiosos y que ellos mismos enseñan, y que yo no pretendo analizar aquí.

                                            Los sacerdotes que viven dominados por un fanatismo ciego e intransigente, y que han predicado la repulsa hacia el Espiritismo, alegando que tal fenómeno no existe, cuando regresan al mundo espiritual viven allí la vida que aquí construyeron y sin embargo, siguen negando la existencia del Espíritu porque creen que aún siguen viviendo, como si no hubieran dejado su cuerpo sin vida en la sepultura. Sus guías espirituales les observan de cerca hasta que consiguen despertar en ellos algo de realidad espiritual. Cuando este momento llega, se le presenta a cada uno de ellos un ambiente totalmente diferente del que antes vivieron, para conseguir su necesaria transformación.

                                                      Con el transcurso de los años, surgirán oportunidades nuevas para que en estos espíritus aparezcan las facultades mediúmnicas, que ellos negaron en el pasado, y entonces serán excelentes médiums practicantes de la caridad y el amor al prójimo, redimiéndose con esto de sus convicciones erróneas de existencias anteriores.

                                                         Para finalizar este capítulo quiero mandar un mensaje a todos los que puedan ser víctimas de estos acontecimientos, y decir para tranquilizar a los que lean esto, que el acaso no existe, que debemos confiar en Nuestro Señor Jesús y dejar que suceda lo que tenga que acontecer, sólo tenemos que decir: “Señor, estoy aquí y confío plenamente en ti”.

José Aniorte Alcaraz

Elucidaciones Espíritas