Ni los antiguos sabios de la Grecia, ni los grandes pensadores de nuestros días, han podido escribir, ni definir una obra tan perfecta, tan llena de episodios interesantes y de sucesos conmovedores, como encierra ese volumen divino llamado hombre. Ni Voltaire con su profundo estudio del corazón humano, ni el célebre Rousseau con su Contrato Social, ni el inolvidable Lord…
