¿Y todo, por qué? Porque te asusta la miseria humana, porque tienes miedo al ridículo que pueda caer sobre ti, esa burla ignorante de las masas embrutecidas, y dices para darle una razón más poderosa a tu determinación de retraimiento, que los seres del mundo invisible te aconsejan que ceses por ahora en tu predicación.
Yo no te contesto a esto, porque nuestro hermano Juan Calero, en su magnífico y bien pensado artículo: Los parásitos de la humanidad, te dice mucho más de lo que yo te pudiera decir, escúchale:
“Para evitar este aborto de nuestras creencias, ningún espiritista debe renunciar a su independencia racional.
Cuando los espíritus mismos viniesen a probarnos en este sentido, debemos rechazarlo, y aun cuando no tengamos otro indicio de que son malos, nos debe bastar éste para conocerlos.
Por este temor debemos ser susceptibles, hasta lo sumo, de nuestra independencia individual en la razón”.
Medita bien las anteriores líneas, y pregunta a tu razón si necesitas de mentores en el terreno de la propaganda espiritista.
¡Tú!, A quien ha concedido Dios en premio de tus trabajos anteriores, un criterio claro y un entendimiento muy superior al de la generalidad.
¡Tú!, Que tienes en tus grandes ojos el supremo poder del magnetismo.
¡Tú!, Que tienes en tus labios la persuasiva elocuencia del apóstol.
¡Tú!, Que tienes la facilidad intelectual de poder transmitir tus pensamientos por medio del escrito.
¡Tú!, Que en el seno de tu familia, estás viendo continuamente los efectos de leyes desconocidas, que en el lenguaje vulgar se llaman fenómenos.
¡Tú! Eres aún tan ingrato con la Providencia, que te atreves a querer dejar el vacío en torno del Espiritismo, para que éste se olvide por ahora, y mañana se levante como el Fénix renaciendo de sus cenizas.
¡Hombre de poca fe! ¿Crees tú que la verdad, por muchos detractores que tenga, lograrán empequeñecerla? No hay poder humano que pueda destruir la ley de Dios.
¿Te acuerdas de Galileo? ¿Recuerdas cuando la Iglesia le hizo negar al sabio anciano que la Tierra se movía, y éste negó con voz balbuciente, temiendo al potro del tormento?
Si bien murmuró al salir del tribunal, ¡e pur si muove! ¿Quién ha vencido, la ignorancia o la ciencia?
¿Los sabios ignorantes de Salamanca, vencieron a Colón, o el intrépido genovés los venció a ellos, dándole a España los bosques vírgenes de los trópicos?
A la literatura española, ¿Qué genio le ha dado más renombre? ¿Qué escritor español ha conseguido que sus obras se hayan traducido a todos los idiomas? ¡Cervantes…! ¡Cervantes, el loco! ¡Cervantes, el pobre inválido de Lepanto! ¡Cervantes! El que murió lentamente de hambre, el que tuvo que encerrar a su hija en un convento para que no muriera con él.
Aquel genio que causaba risa, hoy produce admiración, pero una admiración universal.
Todo aquello que tiene vida propia, es el hombre muy pequeño todavía para podérsela arrebatar.
¿Crees tú que el Espiritismo se empequeñece porque los unos lo exploten y los otros lo ridiculicen? No.
¿Crees tú que se han cometido pocos crímenes en el nombre de Cristo, cuando sólo en España, según cuenta la historia general de la Inquisición, en el intervalo de 328 años se quemaron 34.658 personas vivas?
¿Crees tú que se ha explotado poco a la humanidad con el infierno y el purgatorio? ¿Y por eso deja de ser Jesús el reformador del progreso y el Mesías de la civilización?