Amalia Domingo Soler

EL ESPIRITISMO DEBE ESTUDIARSE

Quince personas nos reunimos una noche en Madrid, en el café del siglo, y sólo éramos tres espiritistas: un médico, su esposa y yo. Los demás eran librepensadores, materialistas, ateos del todo. Riéronse grandemente del Espiritismo, diciendo un joven ingeniero, andaluz por más señas, y con mucha gracia: -Señores, hoy he pasado un rato divertidísimo. Vino a verme un condiscípulo,…

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