Soneto caudato “¡Llegó el juicio final con sus horrores!”, proclaman ciertas gentes agoreras porque surgió, de buenas a primeras, un mal que desbordó nuestros temores. Sonaron en el mundo los clamores de un virus que no entiende de fronteras; no hablamos de milongas ni quimeras, sino de realidades, las peores. El virus al que llaman de corona impuso su reinado…
