I. Habiendo llegado a nuestro poder un artículo con el mismo título que llevan estas líneas, lo hemos leído detenidamente, porque tratando un asunto que bien merece pensarse. Ignoramos el nombre del autor de tal escrito: pero lo felicitamos sinceramente, porque ha puesto, como se suele decir, el dedo en la llaga. El adulterio ha sido, es y será, el…
