Amalia Domingo Soler

¡MERCEDES!

 En una reunión de dos familias amigas y algunos conocidos, en los jardines de Recoletos, en Madrid, vinieron a aumentar el núcleo el conde de C. y su hija Cecilia, preciosa joven de veinte años, Espíritu alegre, revoltoso, infantil, era el reverso de la medalla del carácter de su padre, hombre grave, severo, taciturno, cuya mirada sinuosa y triste parecía…

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