¿Qué es la vida? Un estudio permanente, y la razón debe ser la balanza del entendimiento.
Le oí decir a un Espíritu que, el Espiritismo sin trabajo es como un cristiano sin amor, que teníamos una obligación sagrada de estudiar y de aprender a conocer donde estaba la falsedad de los impostores y la sencillez de la verdad; que no haciéndolo así éramos responsables de muchos males; primero, de nuestra pereza en no querer trabajar, que para eso éramos seres racionales; segundo, que dábamos pábulo a la mala fe de los falsos médiums que traen sobre sí malísimas influencias, porque la mentira atrae a los mentirosos, y hay médiums falsos que a lo mejor se ven atropellados por un espíritu que maltrata su organismo sin consideración alguna; y tercero, que dando por buenas comunicaciones apócrifas, se ayudan a los espíritus mentirosos en su mala obra, se les dan alas para que sigan mintiendo estacionándose de nuevo en lugar de ocuparse de estudios serios, útiles a ellos y a los terrenales.
Hagamos una comparación:
Una persona que se tenga por honrada pone gran cuidado en escoger sus amigos más íntimos, y trata siempre de intimar con aquellos que tienen mejor reputación, por aquello de dime con quien andas y te diré quien eres.
Pues lo mismo debemos hacer con los espíritus, si nos vienen dando comunicaciones diciéndonos que si queremos encontraremos tesoros y minas inagotables para vivir sin trabajar, porque Dios premia nuestras virtudes adelantándonos sus bienaventuranzas en la Tierra, no les prestemos atención ninguna, porque nos engañan; en la Tierra no hay más tesoro escondido que el bien que se practica, y si alguna vez se encuentran riquezas enterradas las halla el legítimo dueño de ellas sin aviso ninguno; los espíritus buenos no vienen a hundirnos en la onda de la holgazanería y de la vagancia, al contrario nos inducen al trabajo y al estudio, y se debe desconfiar mucho de los espíritus que se convierten en médicos, porque usurpan el trabajo a los terrenales que estudian cierto número de años para ser útiles a la humanidad.
¿Para qué estamos entonces en la Tierra? ¿Para adquirir tras de un fanatismo otro fanatismo, y tras de una superstición otra superstición?
¡No! Y mil veces no; estamos en este mundo para estudiar sus leyes por nosotros mismos engrandeciendo nuestro sentimiento y sublimando nuestras aspiraciones; esta es la misión de los terrenales, no tienen otra cosa que cumplir, y la de los espíritus es demostrarnos como lo vienen haciendo que nuestra historia comenzó no sabemos cuando, que continuamos escribiendo sus capítulos en la encarnación actual y que su epílogo nunca lo podremos escribir porque vivimos en los brazos del tiempo, y el tiempo es un libro que no se concluirá jamás.
¡Que grande se presenta Dios concediendo al Espíritu el progreso indefinido!…
Por eso los verdaderos espiritistas comprenden mejor la grandeza de Dios.
¡Vivir siempre!
¡Elevarse desde el átomo al ser inteligente que es un motor eterno! ¡Al ser inteligente que es un foco de la Luz de Dios! ¡Ser un sabio profundo que mide las distancias que separan a los planetas y pesa los mundos! ¡Ascender desde el salvaje a ser un Cristo… a ser un Sócrates! Y toda esa elevación debida al trabajo incesante del Espíritu.
Tener la certidumbre de que uno no es pobre, que no es huérfano, que no está desheredado.
¡Bendito sea el Espiritismo, hermanos míos!
Consagremos a su racional enseñanza las mejores horas de nuestra vida; demos luz a los ciegos de entendimiento, demos el pan del alma a los que se creen solos en la Tierra porque un momento de soledad es la negación de Dios para el Espíritu, demos el agua del amor a los sedientos de justicia y adoremos al Ser Omnipotente en Espíritu y verdad.
¡Dios es la ley, pues todo vibra en Él! ¡Dios es lo exacto, es el fiel de la balanza Eterna!
Él pesa las conciencias: cada conciencia es un timbre en el espacio que sólo Dios sabe tocar.
Estudiemos para ser sabios, practiquemos la caridad para ser buenos, el progreso indefinido es nuestro patrimonio, las comunicaciones de los espíritus son luz y vida Eterna.
¡Bendito sea el Espiritismo!
Porque por él se unirá la gran familia humana
¡Bendita sea la fraternidad universal!.
AMALIA DOMINGO SOLER
LA LUZ DEL POVENIR