Señor, cada día que pasa, cada hora que transcurre, cada minuto que huye para perderse en la eternidad, me convence más de tu grandeza y tu misericordia, Señor, bendito, ¡bendito seas! ¡Cuanto quieres al hombre, y cuan mal hemos comprendido tu inmenso amor! ¡El tiempo, esa demostración eterna de tu sabiduría! ¡Esa prueba inmensa de tu poder! ¡Ésa descifración continua…
