Amalia Domingo Soler

EL EGOISMO

 ¿Por qué me miraste? ¿Por qué? Porque tú eres uno de los muchos egoístas que pululan en el mundo y justo es que conozcas lo que se dice de vosotros. Dices que yo soy egoísta, ¿Y por qué? ¡Porque me gusta divertirme y no me he fijado en nadie! ¡Qué quieres! Cada uno es como Dios le ha hecho. No…

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Amalia Domingo Soler

ESPAÑA

Reflexionemos, sí; detengámonos un momento, y dirijamos una mirada al año 1880 que ha ido a perderse en ese abismo insondable llamado eternidad. ¿Qué ha hecho durante este periodo la raza humana? Lo de siempre, progresar, porque la humanidad siempre progresa; y aunque en pequeñas localidades parece que se estaciona, como para la vida de un planeta el estacionamiento de…

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Amalia Domingo Soler

¡ EL FUEGO !

  Indudablemente las religiones al pintar el tormento del fuego eterno para atemorizar a los pecadores impenitentes han echado mano del elemento más horrible y que más daño pueda causar; no es extraño, pues, que más de un creyente haya perdido la razón ante la perspectiva de vivir  eternamente, sufriendo el dolor de los dolores. Yo confieso ingenuamente que siempre…

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Allan Kardec

LA VIDA FUTURA

La vida futura ha dejado de ser un problema. Se trata de un hecho constatado a través de la razón y de la demostración por casi la totalidad de los hombres, puesto que quienes lo niegan constituyen apenas una ínfima minoría, a pesar del alboroto que pretenden hacer. No es, pues, la realidad de la vida futura lo que nos…

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Amalia Domingo Soler

EL GÉNESIS DE LA RAZÓN CIENTÍFICA

¡Cuanta más lógica, cuanto más grande encontramos la escuela espiritista con su eterna vida! ¡Con su incesante creación, con su actividad indefinida!. Escuchemos a Allan Kardec en la Génesis capitulo VI, párrafo 8, hablando de las leyes y las fuerzas, y la Creación primera, y veremos la notabilísima diferencia que existe entre el Génesis de las religiones y el Génesis…

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Niño ciego
Amalia Domingo Soler

¡MERCEDES!

 En una reunión de dos familias amigas y algunos conocidos, en los jardines de Recoletos, en Madrid, vinieron a aumentar el núcleo el conde de C. y su hija Cecilia, preciosa joven de veinte años, Espíritu alegre, revoltoso, infantil, era el reverso de la medalla del carácter de su padre, hombre grave, severo, taciturno, cuya mirada sinuosa y triste parecía…

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