Amalia Domingo Soler

¡POR MIEDO!

A semejanza del pequeñuelo que busca ansioso los brazos de la madre para huir de algún peligro o apoderarse de un nuevo juguete, el ser pensante, cuando sufre o cuando goza, vuelve los ojos a la causa primera y le pide auxilio en su dolor, o la bendice en sus breves horas de felicidad.

Niño ciego
Amalia Domingo Soler

EL CIEGUITO

Durante la larga convalecencia de una grave enfermedad que nos aquejó hace tiempo, paseábamos diariamente por los hermosos jardines del Buen Retiro, en cuya ocasión nos hicimos muy amigos de una graciosa joven, hija de uno de los guardas, a la cual encontrábamos todas las mañanas en una glorieta, cerca de su casa, cosiendo afanosamente la ropita de un niño…

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Amalia Domingo Soler

A UN ESPIRITU

Veinte años hace, que te escuche gozosa haciendo propaganda espiritista; y era tu voz tan dulce y amorosa, que todos te decían evangelista. Apóstol sin rival, tu propaganda era de amor, de paz y de consuelo; pues decías con dulzura: Dios nos manda proteger al inerme pequeñuelo. Compadecer al débil delincuente, amar al justo que es raudal de vida, contener…

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Amalia Domingo Soler

LOS BUENOS SACERDOTES

 ¡Hermanos míos! Veo con placer que leéis afanosos las memorias de un pobre sacerdote a quien conocéis bajo el nombre del Padre Germán; admiráis lo que vosotros llamáis sus virtudes, y que en realidad no fueron otra cosa que el estricto cumplimiento de su deber. No penséis, hijos míos, que hice nada de particular; hice lo que debían hacer todos…

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