José Aniorte Alcaraz

LA NUEVA ENSEÑANZA

Imagen de una flor de loto

Durante todo este tiempo he vivido momentos difíciles, pruebas dolorosas y siempre las he soportado y continuo haciéndolo porque confío y creo en Él.

Las creencias y las religiones deben ser tomadas como los peldaños de una escalera, que debemos subir para alcanzar un estado superior de conocimiento y comprensión. Por perfecto que sea este estado, llega un momento en que el Espíritu humano, en sus inspiraciones se eleva más allá del círculo de las creencias comunes, para buscar una forma más completa y elevada del conocimiento.

Con este conocimiento, con esta nueva revelación, el Espiritismo nos trae una luz para descubrir las riquezas ocultas del Evangelio, todas las joyas de la doctrina secreta del Cristianismo, sepultadas bajo el espesor oscuro de los dogmas, todas las verdades ocultas por las falsas religiones, salen de la noche de los siglos, reapareciendo con todo su esplendor. Esta luz esclarecedora, es un socorro del cielo, una resurrección de las cosas muertas y olvidadas, es una floración del pensamiento de Jesús, enriquecido e iluminado por los cuidados de los Evangelios Celestes.

Sería inútil intentar combatir o impedir esta nueva doctrina, que es inspirada por los Espíritus del Mundo Superior. Ellos nos dicen: “la voluntad de Dios es, que esta Doctrina se propague, los que se levanten contra ella serán dispersados. Ningún dogma, ni persecución, ni fuerza humana podrán impedir esta nueva Revelación, complemento necesario de la enseñanza de Cristo, anunciada y dirigida por Él”.

La Religión Universal no es limitada, como las religiones de la Tierra. En ella se reúnen todos los espíritus que han luchado y padecido por difundir la verdad. Estos espíritus, inspirados por el Maestro Jesús, son los que dirigen el movimiento que impulsa a la humanidad hacia el progreso, venciendo todos los escollos y tempestades. Ellos son los que dirigen la marcha del Espiritismo y su desenvolvimiento.

Estos valerosos espíritus, unos desde el Espacio y otros desde la Tierra, trabajan conjuntamente para abrir nuevos caminos luminosos, para que la humanidad pueda conocer la verdadera religión, que es la religión de los espíritus, la religión que nos enseñó Jesús.

Aún hay otras fuerzas en reserva, espíritus escogidos para que entren en acción en la hora de la renovación. Esta hora será precedida por grandes acontecimientos dolorosos. Es necesario que esta humanidad, sufra y padezca las consecuencias de los desatinos que ha cometido; el hombre tiene que ser herido para que comprenda su insignificancia y pueda abrir su corazón a las inspiraciones más elevadas.

La Tierra tiene que vivir sombríos días de luto, porque estallarán grandes tempestades. Soplos violentos vendrán a disipar las sombras de la ignorancia y los miasmas de la corrupción. Las tormentas pasarán, un nuevo cielo azul aparecerá y la obra divina volverá a brillar con nuevo esplendor. La fe renacerá en los hombres, y el pensamiento de Cristo irradiará de nuevo con más fulgor sobre una humanidad regenerada.

El Espiritismo es una doctrina de vida, de verdad y de luz; sus recursos morales y sus medios de consuelo son infinitos, es un ideal superior, es un pensamiento de Dios. Se apoya en la ciencia de los hechos, y se unifica con la religión verdadera, que es el Cristianismo puro, la religión eterna.

El conocimiento del Espiritismo nos enseña y demuestra, por las revelaciones de los espíritus y el estudio de los libros de la codificación espírita, que todas las almas o espíritus han de nacer muchas veces como seres humanos, en este o en otros mundos. Estas repetidas reencarnaciones son necesarias e imprescindibles para adquirir las condiciones requeridas para poder habitar más tarde en regiones superiores, dando así cumplimiento a la ley de nuestra evolución y progreso.

Con una sola vida sería totalmente imposible reunir las condiciones necesarias, para vivir en un mundo mejor. Esta es la razón el porqué tenemos que renacer forzosamente, debemos volver a esta existencia terrestre, limitada y miserable; aquí hemos contraído nuestras deudas y aquí tenemos que pagarlas.

Tenemos que grabar profundamente en nuestra mente, que el objetivo de nuestra vida no es sólo la felicidad y el placer, sino la experiencia; también tenemos que sufrir la adversidad y el dolor que son nuestros mejores maestros.

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