¡Manifestaciones del progreso!
¿Qué es el Espiritismo?
¡Otra manifestación de adelanto!
¿Qué han hecho las religiones?
Hacer su trabajo, cumplir con su cometido, y seguirán viviendo todo el tiempo que la humanidad las necesite, y el Espiritismo a su vez irá extendiendo su enseñanza, irá despertando la atención de muchos indiferentes y la curiosidad de los sabios, y éstos estudiarán como ya estudian hoy, y se descubrirán nuevas leyes científicas.
Entre las autoridades científicas que aceptan el Espiritismo se encuentran hombres verdaderamente grandes.
¿Quién podrá disputarle su ciencia a Alfred R. Wallace, presidente de la asociación antropológica de Londres?.
A Camilo Flammarión, astrónomo.
A William Crookes, químico inventor del radiómetro.
A Maximiliano Pertij, profesor de Historia natural en la Universidad de Berna.
A Víctor Hugo, gran filósofo.
A Emilio Castelar, poeta que escribe en prosa.
Y tantos y tantos genios eminentes, cuyos nombres no es posible enumerar, que miran la escuela espiritista como una evolución y adelanto del progreso.
El Espiritismo no ha venido a pronunciar la última palabra ni en ciencia, ni en religión.
Resistirá siempre a sus detractores, y las humanidades verán que es ¡Armónico! ¡Sereno! ¡Religioso y racionalista!.
Seguirá encontrando dificultades y avanzará entre ellas, que nunca el progreso avanzó por caminos de flores; pero no se detendrá, seguirá a través de los siglos su eterno viaje.
¡Verá germinar la vida en los escombros de antiguas civilizaciones, y otras nuevas estudiarán en las páginas del infinito!.
¡El Espiritismo no es precisamente una religión!
¡Es la vida de la humanidad!
¡Es la razón de nuestro ser!
¡Es la verdad que atestigua la existencia eterna del Espíritu!
¡Porqué decir si quiere o no quiere cultos!
¡Que le importa al Espiritismo el comercio de las religiones!
Si él no viene más que a decir a los hombres, ¡La muerte no existe!.
No hay más que metamorfosis, continúa la reproducción universal.
Si hay algún habitante en este pobre planeta convencido de que Dios es justo, sin duda alguna, este individuo, es el espiritista racionalista.
Ese es el que reconoce que si hoy es pobre, es que ayer fue un mal rico.
Ese es, el que comprende que si hoy vive solo, es porque ayer no supo amar.
¡Dios es justo! porque a cada uno da según sus obras.
¡El Espiritismo es Eterno porque es la comunicación de los espíritus!
¡Es el lazo que une a la gran familia universal!
El Espiritismo no quiere catedrales, ni riquezas, ni poder, sólo desea que se imite el ejemplo de Jesús.
El Espiritismo sólo quiere el progreso en todas las esferas sociales.
Interrogad a vuestro sentido común y a vuestra razón, preguntaos si no sería la negación de la bondad de Dios, una condenación perpetua por algunos momentos de error.
¿Qué es en efecto, la duración de la vida, aunque fuese de cien años, comparada con la Eternidad?.
¿Comprendéis bien esta palabra?
¡Sufrimientos, torturas sin fin y sin esperanza, por algunas faltas!
¿No rechaza vuestro juicio semejante pensamiento?
Que los antiguos vieran en el Señor del Universo un Dios terrible, celoso y vengativo, se comprende.
En su ignorancia atribuyeron a la divinidad las pasiones de los hombres; pero no es ese el Dios de los Cristianos, que coloca el amor, la caridad, la misericordia y el olvido de las ofensas en el número de las principales virtudes.
¿Y podría Él carecer de las cualidades que han constituido en deberes?
¿No es contradictorio atribuirle la bondad infinita y la infinita venganza?.
Decimos que ante todo es justo, y que el hombre no comprende su justicia; pero ésta no excluye la bondad, y no sería bueno si condenase a penas horribles y perpetuas al mayor número de sus criaturas.
¿Pudiera haber impuesto a sus hijos la justicia como una obligación sino les hubiese dado medios para comprenderla?.
Por otra parte, la duración de las penas depende del esfuerzo para mejorarse, ¿No es la sublimidad de la justicia unida a la bondad?