José Aniorte Alcaraz

LA PUREZA DEL CRISTIANISMO

El hombre de hoy tiene las condiciones para instruirse e investigar, para conocer la verdad.

Recordemos nuevamente unas palabras de Jesús: “Conoceréis la verdad, y la verdad os libertará”.

Nos libertará de la ignorancia y del fanatismo.

Todas las religiones son buenas en sus principios, los hombres después las manipulan y falsean para comerciar con ellas; y ya llegó el momento de no dejarnos ofuscar más.

El ser humano tiene necesidad de tener una creencia, una familia con total independencia.

Hay en el corazón humano tendencias y necesidades que ningún sistema negativo podrá jamás satisfacer.

A pesar de la duda que se siente, por falta de transparencia, el alma sufre y espera el momento de su libertad.

Por encima de las polémicas vanas y de las falsas promesas hay algo superior a todo esto, y este algo es la aspiración del alma humana hacia un ideal eterno, esto la sostiene en su lucha, la consuela en sus pruebas y la inspira en las horas de las grandes resoluciones.

El ideal religioso tiene que evolucionar como todas las manifestaciones del pensamiento. No puede impedir la ley del progreso que se manifiesta en todos los seres y en todas las cosas.

Las religiones dogmatizadas y envejecidas por las sombras del pasado, están agonizando.

El Cristianismo, con su pureza, disuelve todas las sombras de las viejas religiones; es la fe del porvenir, la Religión Universal, la religión de los espíritus y de la humanidad.

Es la religión de la caridad, de la tolerancia, y del amor.

Con estos postulados cesará el antagonismo que separa a la ciencia de la religión, con lo cual la ciencia será religiosa y la religión científica.

Se reconocerá las realidades objetivas del Mundo de los Espíritus, se desvanecerán todas las dudas, desaparecerán las incertidumbres y se abrirá a todos, las perspectivas infinitas del porvenir.

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