Allan Kardec, Revista Espírita 1858 Periódico de Estudios Psicológicos

OBSESADOS Y SUBYUGADOS

Sin embargo, que él no crea tener siempre la verdad y nada más que la verdad.

Ya sea para probarlo o para punirlo de sus faltas pasadas, o ya sea para castigarlo por preguntas egoístas o curiosas, los Espíritus buenos le infligen correcciones físicas y morales, viniendo a atormentarlo en el nombre de Dios.

Frecuentemente esos Espíritus elevados se lamentan por la triste misión que cumplen: un padre persigue a su hijo semanas enteras, un amigo a su amigo, todo para la mayor felicidad del médium. Entonces, los Espíritus nobles dicen locuras, blasfemias e incluso torpezas. Es preciso que el médium se mantenga firme y diga: Vosotros me tentáis; sé que estoy en las manos caritativas de Espíritus afables y afectuosos; sé que los malos no pueden acercárseme más. Almas buenas que me atormentáis, no me impediréis creer en lo que me habíais dicho y en lo que aún me diréis.

«Los católicos expulsan más fácilmente al demonio (este joven era protestante), porque éste se alejó un instante en el día del bautismo. Los católicos son juzgados por Cristo, y los otros por Dios; es mejor ser juzgado por Cristo. Los protestantes cometen un error en no admitir esto: también es preciso hacerse católico lo más pronto posible; a la espera de eso, ve a tomar agua bendita: éste será tu bautismo».

Nota – Al joven en cuestión, estando más tarde curado de la obsesión de que era objeto –por los medios que relataremos–, le habíamos pedido que nos escribiese esta historia, dándonos también el texto de los preceptos que le habían sido dictados.

Al transcribirlos, agregó sobre la copia que nos remitió: Me pregunto si no ofendo a Dios y a los Espíritus buenos transcribiendo semejantes tonterías.

A esto nosotros le respondimos: No, no ofendéis a Dios; lejos estáis de eso, puesto que ahora reconocéis la trampa en la que habíais caído.

Si os he pedido la copia de esas máximas perversas ha sido para reprobarlas como ellas merecen, a fin de desenmascarar a los Espíritus hipócritas y poner en guarda a quienquiera que reciba cosas semejantes.

Un día le hicieron escribir: Morirás esta noche; a lo que él respondió: Estoy cansado de este mundo; que yo muera si es preciso; pero todo lo que deseo es no sufrir: no pido otra cosa.

–A la noche se durmió creyendo firmemente que no iba a despertarse más en la Tierra.

Al día siguiente estaba bastante sorprendido e incluso contrariado por estar en su lecho habitual.

Durante el día escribió: «Ahora que has pasado por la prueba de la muerte, que creíste firmemente que ibas a morir, estás como muerto para nosotros; podemos decirte toda la verdad: sabrás todo; no hay nada oculto para nosotros; no habrá nada más oculto para ti.

Tú eres Shakespeare reencarnado. ¿No es Shakespeare la biblia para ti? (El Sr. F… sabía perfectamente el inglés y se complacía en la lectura de las obras maestras en este idioma.)

Al día siguiente escribió: Tú eres Satanás.

–Esto se está volviendo muy fuerte, respondió el Sr. F…

–¿No has hecho… no has devorado el Paraíso Perdido?226 Has aprendido la Fille du diable (La Hija del diablo), de Béranger;227 sabías que Satanás habría de convertirse: ¿no lo has creído siempre? ¿No lo has dicho y escrito siempre? Para convertirse, él se reencarna.

–Consiento en haber sido un ángel rebelde cualquiera; pero, ¡el rey de los ángeles!

–Sí, tú eras el ángel de la soberbia; no eres malo, eres soberbio en tu corazón; es esta soberbia que es preciso abatir; tú eres el ángel del orgullo, y los hombres lo llaman Satanás, ¡qué importa el nombre! Fuiste el mal genio de la Tierra.

Hete aquí rebajado… Los hombres van a progresar… Verás maravillas.

Has engañado a los hombres; has engañado a la mujer en la personificación de Eva, la mujer pecadora.

Está dicho que María, la personificación de la mujer sin mácula, te aplastará la cabeza; María va a venir.

–Un instante después él escribió lentamente y con dulzura: «María viene a verte; María, que ha estado buscándote en el fondo de tu reino de tinieblas, no te abandonará.

Levántate, Satanás: Dios está listo para tenderte sus brazos. Lee El Hijo Pródigo. Adiós».

En otra oportunidad escribió: «La serpiente dijo a Eva: Vuestros ojos se abrirán y seréis como dioses.

El demonio dijo a Jesús: Te daré todo el poder. A ti te digo, ya que crees en nuestras palabras: nosotros te amamos; sabrás todo… Serás rey de Polonia.

«Persevera en las buenas disposiciones en que te hemos puesto. Esta lección hará dar un gran paso a la ciencia espírita. Se verá que los Espíritus buenos pueden decir futilidades y mentiras para divertirse a expensas de los sabios. Allan Kardec ha dicho que un mal medio de reconocer a los Espíritus es hacerlos confesar que son Jesús en carne. Yo digo que solamente los Espíritus buenos confiesan que son Jesús en carne, y yo lo confieso. Dile esto a Kardec.»

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