Amalia Domingo Soler

EL SER HUMANO TIENE LIBRE ALBEDRÍO

 ¿Hay cosa más natural que el hombre progrese por sí mismo? Cuando lleva en sí el germen del progreso indefinido, porque tiene la inteligencia. ¡Diamante de un valor inapreciable! Cuyo lapidario es la razón; tiene su yo pensante, ¡Ese yo…

Amalia Domingo Soler

LA CIENCIA Y LA RELIGIÓN

En Dios todo es inmutable. En Él no hay nada sujeto a mudanza; su poder y su soberanía son la fuerza eterna que sostiene el admirable equilibrio de los mundos de la órbita que cada globo se traza en su…

Amalia Domingo Soler

EL DIOS DE LOS ESPÍRITUS

 El Dios de los espíritus es grande y misericordioso. No crea para destruir, en Dios no se acaba la paciencia como en un hombre de la Tierra. ¡El alma de los mundos! ¡El que perfumó el lirio, y le dio…

Amalia Domingo Soler

¡HAY QUE PAGAR!

 De Santiago de Cuba me escribe Antonio Giro, diciéndome lo siguiente: “Hermana mía: Leyendo en sus periódicos relatos de existencias pasadas, viendo que el que mal siembra hoy, malos frutos recogerá mañana, y que éstos son las calamidades de este…

Amalia Domingo Soler

LA PENA DE MUERTE

 Parece mentira que al final del siglo XIX aún exista en las naciones que se llaman civilizadas la pena de muerte y que acudan las embrutecidas muchedumbres al pie de los patíbulos para ver las últimas gesticulaciones de los reos,…

Amalia Domingo Soler

¡CUÁNTOS HORRORES!

En nuestra época, una de las pasiones dominantes de los hombres pensadores es la lectura; vivir sin leer, sería vivir sin aire, sin luz, sin cielo, sin ese alimento del alma que ya Jesús juzgaba necesario cuando dijo: que no…

Amalia Domingo Soler

¡CUARENTA Y CINCO AÑOS!

Todo tiene su causa, y tu tristeza y abatimiento la tiene también; te envuelve con su denso fluido un Espíritu de sufrimiento, que no hace muchos días dejó su envoltura en esa inmensa tumba, donde las religiones no han podido…

Amalia Domingo Soler

¡LOS GRANDES DE AYER!

Siempre que encuentro en mi camino alguno de esos desventurados que no tiene casa ni hogar, murmuro con profunda tristeza, con inmensa compasión: ¡He aquí un grande de ayer! Para carecer de todo, para no tener un rincón donde cobijarse,…

Amalia Domingo Soler

LOS BUENOS SACERDOTES

 ¡Hermanos míos! Veo con placer que leéis afanosos las memorias de un pobre sacerdote a quien conocéis bajo el nombre del Padre Germán; admiráis lo que vosotros llamáis sus virtudes, y que en realidad no fueron otra cosa que el…

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